lunes, 16 de febrero de 2015

Versos cantables de psiquiatría (2)

MONTAÑAS

Se hace duro el andar en ocasiones
 y no falta algún que otro tropezón.
 No diré que no tuve decepciones,
 pero algunas ilusiones
 me han servido de bastón.

Escuché que es posible hallar la cima
cada día subiendo un escalón.
Llené bien la mochila de autoestima
¿quién se viene? ¿quién se anima?
¡vámonos de expedición!

SEGUIREMOS LAS SEÑALES,
ANDAREMOS LOS CAMINOS.
NUESTRAS HUELLAS DESIGUALES
BUSCAN EL MISMO DESTINO

CAMINAR VALE LA PENA
Y CUANDO TÚ ME ACOMPAÑAS
PUEDEN SER GRANOS DE ARENA
LAS ALTÍSIMAS MONTAÑAS




Quiero ser lo que soy en movimiento,
quiero ver horizontes tras las nubes,
caminar cuando no me quede aliento,
aunque tenga que ir más lento.
Nada es fácil cuando subes.

Y si un día el cansancio me venciera
pueden más tus abrazos que mis daños.
Con tus manos me acercas la escalera,
que, teniendo quién me quiera,
cada paso es un peldaño.

SEGUIREMOS LAS SEÑALES,
ANDAREMOS LOS CAMINOS.
NUESTRAS HUELLAS DESIGUALES
BUSCAN EL MISMO DESTINO

CAMINAR VALE LA PENA
Y CUANDO TÚ ME ACOMPAÑAS
PUEDEN SER GRANOS DE ARENA
LAS ALTÍSIMAS MONTAÑAS





domingo, 15 de febrero de 2015

Versos cantables de psiquiatría (1)

HACIENDO OIR MI VOZ






He estado mucho tiempo 
sin voto y sin voz,
llenando con mil voces 
tanto silencio atroz...

soñando que soñaba,
pero lejos del Sol.
La noche se hace larga...
pero tengo esta canción. 

Que por eso persisto 
abriendo las puertas, 
que nunca desisto 
rompiendo barreras.

Contigo resisto,
la Unión da la fuerza,
que pienso e insisto 
camino a la meta...

Y soltaré palabras 
haciendo oír mi voz 
diciendo a todo el mundo 
que no soy lobo feroz 

y haré sonar el viento
haciendo oír mi voz 
dejando que la lleve 
a tus oídos veloz


Que por eso persisto 
abriendo las puertas, 
que nunca desisto 
rompiendo barreras.

Contigo resisto,
la Unión da la fuerza,
que pienso e insisto 
camino a la meta...

Y ya sé que me quieres... 
Soy así, y aquí estoy. 
Tú eres tú, como eres, 
y yo soy como soy.

Y si me reconoces, 
tú serás mi altavoz: 
no harán caso a mis "voces",
harán caso a MI VOZ.


Que por eso persisto 
abriendo las puertas, 
que nunca desisto 
rompiendo barreras.

Contigo resisto,
la Unión da la fuerza,
que pienso e insisto 
camino a la meta...

sábado, 14 de febrero de 2015

Psiquiatría y Traumatología

Me gustan los paralelismos. Y en este caso, quiero reflejar aquí algunos, de diversa naturaleza, entre la Psiquiatría y la Traumatología.

A título anecdótico, lo cierto es que ambos especialistas atendemos a personas "con traumas".

A título algo menos anecdótico, ambas especialidades exponen al profesional a la contemplación de realidades que, por su crudeza, acaban por producir una u otra forma de insensibilización. En los profesionales sanos, esto se hace a través del humor, la racionalización y el desarrollo de vida fuera de la profesión. En los profesionales "insanos", a través de una cosificación del paciente, lo que embrutece al médico.

Además, el ejercicio de ambas mantiene débiles lazos con la Medicina General, siendo dos especialidades muy "vocacionales" y específicas, alejadas en principio de ese "doctor para todo" que uno esperaría tener cerca en caso de infarto en un avión.

Pero hay otros aspectos más. Tienen que ver con los tiempos, y con los "profesionales vecinos".



Cuando alguien se rompe un hueso, al principio se le escayola.

Cuando alguien rompe "la realidad o la conducta", al principio se le "contiene".




Tras una fractura, hay unas semanas de "reposo", en los que se anima al paciente a mover poco la zona, y dejar que el hueso se suelde.

Tras una crisis depresiva, maníaca o psicótica, hay unas semanas de "tratamiento químico" en los que (al menos yo lo hago así) señalo al paciente y a sus allegados que se dejen de "esfuerzos" y se centren sólo en lo básico (reposo, alimetación, cuidado somático, algo de movilización...)



Cuando el hueso ya ha soldado, comienza la rehabilitación, en la que hay que pedir al paciente que, aunque cueste esfuerzo, movilice la zona. Si no puede solo, con ayuda de un fisioterapeuta.

Cuando "la crisis" ya ha menguado, comienza la rehabilitación, en la que hay que pedir al paciente que, aunque cueste esfuerzo, movilice su vida. Si no puede solo, con ayuda de un psicoterapeuta.








viernes, 13 de febrero de 2015

Cómo tratar la depresión

Uf, la palabrita. Depresión.

A ver. En la entrada de la ansiedad hablaba de una ansiedad "sana". Pues bien. Para empezar, hay que saber que ese conjunto de manifestaciones que intuitivamente llamamos depresión (tristeza, falta de ganas y energía para lo cotidiano, retraimiento, pesimismo, intranquilidad...) es un fenómeno comprensible y natural, y que sólo habrá que tratarla, como otras cosas, cuando

a) como emoción, tenga tanta fuerza que produzca una conducta no deseada por la persona en condiciones de serenidad (es decir, cuando quita libertad) 

o cuando 

b) su intensidad o su frecuencia causan un malestar notable en la persona (es decir, cuando "duele"). 

En este caso, añadiría una tercera razón: 

c) cuando claramente sea el preámbulo de un estado en el que se va a producir gravemente lo anterior (pérdida de libertad o dolor psíquico intenso). Luego pongo un ejemplo.


¿Y cómo tratarla? Para empezar, reconociéndola. Si tiene la intensidad de lo que antes hemos planteado, dura más de unos días, y no es uno de los casos de "falsa depresión" de los que hablo en esta entrada a la que enlazo , conviene ir al médico y ayudarle a que la encuadre en una de estas 4 posibles causas: 


1 Reacciones ansioso/depresivas a circunstancias vitales agotadoras o muy dolorosas: en estos casos lo mejor es psicoterapia y/o farmacoterapia breves (unos meses) y recomendaciones de autocuidado físico y mental.

2 Reacciones desproporcionadas ante los problemas de la vida derivadas de la personalidad previa particularmente vulnerable a algunos estresores que no lo son para la mayoría de la gente.

   2a. Personalidades muy ansiosas, obsesivas, temerosas, que intentan controlarlo todo y se agotan: la recomendación terapéutica es farmacoterapia breve (unos meses) y realizar un apoyo psicoterapéutico dirigido a que piensen menos y actúen más.

   2b. Personalidades inmaduras, narcisistas, impulsivas, con alta volubilidad emocional: es frecuente que presenten pseudodepresiones, pero a veces pueden tener depresiones genuinas. La recomendación terapéutica es psicoterapia especializada (son especialistas en agotar a principiantes) y para aquellos que conviven con este tipo de personalidades, un libro titulado "Deja de andar sobre cáscaras de huevo".


3 Trastornos derivados de la enfermedad somática o el abuso de una sustancia: Hay varias patologías que al principio "parecen una depresión" (la anemia, los problemas tiroideos, los déficits de vitamina B12 o ácido fólico, hepatitis, algunas infecciones, algunos problemas neurológicos...) y algunas sustancias que provocan síntomas depresivos (el interferón para la hepatitis C, la vareniclina para intentar dejar de fumar, algunos antipsicóticos, el alcohol, la cocaína en sus fases de "bajada", etc...)  Recomendación: tratamiento farmacológico de los síntomas y derivación a especialistas que aborden la enfermedad somática, o a espacios terapéuticos para toxicómanos o alcohólicos. Tolerancia cero en el consumo hacia aquellas personas que ya han tenido problemas con sustancias: el objetivo es la abstinencia completa.

4 Patología psiquiátrica propiamente dicha: las enfermedades clásicas

La depresión puede ser un episodio de Trastorno bipolar: comienzo típico (aunque esto es variable) a los treinta años, cursa con episodios de ánimo anormalmente bajo o depresivo y episodios de ánimo anormalmente elevado o exaltado. En los episodios depresivos puede tener ideas delirantes de culpa, ruina o enfermedad grave, y en los episodios exaltados puede tener ideas delirantes de grandiosidad, exaltación religiosa o enamoramiento de figuras importantes de la vida pública. Algunos indicios de que la depresión puede ser de este tipo son: antecedentes familiares, episodios previos de cambios de humor desproporcionados, marcada repercusión de circunstancias que a otros no les afectan tanto (como los cambios de estación del año, o los cambios hormonales premenstruales,postparto o menopáusicos...) y sobre todo desproporción de la reacción depresiva teniendo en cuenta las características de la persona (sería sospechoso, por ejemplo, que alguien que ha tolerado bien las pérdidas sufra un episodio depresivo grave por una nueva pérdida). Nota aclaratoria por confusiones que he visto: una analítica de litio NO ES DIAGNÓSTICA DE NADA. El litio se pide en personas que toman litio, para saber cuánta concentración les está llegando. Si no tomamos litio, nuestra concentración es indetectable, con o sin trastorno bipolar.

Tratamiento: litio con buen control médico (dosis mal ajustadas transforman un fármaco eficaz en un tóxico grave) y/o antiepilépticos manejados con prudencia. Antidepresivos con muchísima prudencia: es como abrir una puerta atascada: algunos antidepresivos se quedan cortos, y otros la abren de golpe, pudiendo la persona cambiar bruscamente a un estado de hiperactividad maniaca. Nuevamente insisto: un episodio depresivo en trastorno bipolar exige buen control médico, llegando a valorarse ingreso si aparecen signos de riesgo (ideas o actos de autolesión, rechazo a la alimentación o a los tratamientos en general, delirios...)

A los familiares o pacientes que quieren saber más sobre este trastorno, que tiene bastante buen pronóstico si está bien diagnosticado y tratado, les suelo recomendar libro "Trastorno bipolar" de Eduard Vieta.

   





miércoles, 11 de febrero de 2015

La escalera del cambio


Escribí para mi otro blog esta entrada el 11 del 12 del 13, último día del siglo en el que las fechas producirán una secuencia ascendente de números.

Esto me lleva a recordar la escalera del cambio, una extensa investigación realizada por James Prochaska y Carlo Di Clemente, psicólogos de la universidad de Rodhe Island para representar las etapas por las que pasa cualquier persona cuando lleva a cabo un proceso de cambio personal.

Este par de psicoterapeutas propusieron una escalera compuesta de varios escalones, para representar que el proceso del cambio no consiste únicamente en una acción, sino en toda una secuencia que hay que recorrer.

El primero de los escalones es la fase pre contemplativa, es decir, aquel momento de la vida de las personas en el que todavía no son conscientes de que tiene que hacer un cambio. En concreto refiriéndose al tabaco explicaban que era esa etapa en la que las personas todavía no son conscientes de que el tabaco está perjudicándoles.

El siguiente escalón, el contemplativo, es aquel en el que las personas ya son conscientes de que deberían tomar una decisión pero todavía no encuentran ánimo y motivación para ello. Son como esos hombres de los que hablaba en una entrada anterior, que en palabras de G.K.C., “leen acerca de estatuas de dioses sin avergonzarse de su propia desaliñada e indolente fealdad; estudian los testimonios de actos magnánimos y públicos sin avergonzarse de sus vidas ensimismadas y ocultas”.  

El tercer escalón es el de la decisión: cuando ya uno mueve su voluntad y toma la resolución de operar un cambio en su vida, aunque todavía no sabe cómo hacerlo. Es un momento lleno de fuerza, que a veces llega sin esperarlo, y que si se sabe aprovechar es como la ola para el surfista.

El cuarto escalón es la planificación: es la etapa en la que uno busca información práctica, o diseña un plan sobre cómo llevar a cabo el cambio que ha decidido realizar. Hoy ya no se lleva tanto, pero hasta hace no mucho sería la etapa de “tomemos lápiz y papel”. Hoy sería más "busquemos en Google".

El quinto escalón es la de ejecución, en la que efectivamente se lleva a la práctica lo que la etapa de planificación se ha ideado. Existe un término, la procrastinación, que consiste precisamente en la incapacidad para subir este escalón, postponiendo indefinidamente a un futuro próximo ese “paso” que se había decidido dar.

Pero el sexto escalón es el más importante: el de la revisión. De poco sirve realizar cambios si no se mantienen (eso hacen los adolescentes o los impulsivos, empezar mil cosas y no acabar ninguna), o si se persiste en un plan a pesar de que dé fallos clamorosos (a eso se le llama contumacia).


Por eso, en un día como hoy, en esta fecha tan “escalonada”, uno puede echar un vistazo a su presente, y plantearse si no habrá algo, pequeño quizá, que debería cambiar.

Si así es, muévete y sube la escalera.

martes, 10 de febrero de 2015

Cómo tratar la ansiedad

A ver, la respuesta rápida que aprendí incluso antes de ser psiquiatra es: con ansiolíticos (Benzodiacepinas)

Pero no me gustan las respuestas demasiado rápidas, porque simplón no es lo mismo que sencillo.

La respuesta un poco más lenta es que la ansiedad es un fenómeno natural, adaptativo, útil a la hora de reaccionar ante situaciones que van a exigir de nosotros un esfuerzo y una atención especiales. Por lo tanto, la ansiedad, por sí misma, no ha de "tratarse". (dejo aquí un enlace a un post del Dr Casado que abunda en el tema)





Ocurre como con tantas cosas en la vida: en el equilibrio está el secreto. La ansiedad será un problema médico cuando, como emoción, tenga tanta fuerza que produzca un paso a la acción no deseado por la persona en condiciones de serenidad (es decir, cuando quita libertad) o cuando su intensidad o su frecuencia causan un malestar notable en la persona (es decir, cuando "duele").

¿Cómo tratar esa ansiedad entonces? ¿Benzos?

No tan rápido...

Esa ansiedad hay que abordarla a tres niveles.

1. Prevenir: antes de que ocurra.

a) Parece una obviedad, pero hay estilos de vida que reducen la probabilidad de ansiedad. Practícalos:
ejercicio moderado frecuente, dieta variada, evitar los estimulantes en exceso (café, té), procurar vivir en el presente sin anticiparse mentalmente a todo, ocuparse en tareas, dormir de noche y no estar en la cama durante el día...

b) En cuanto a los desencadenantes, viene bien clasificar ágilmente los problemas de la vida en solubles (y entonces decidir si nos ponemos a ello ahora o más tarde) e insolubles (y entonces resoplar, soltar emoción, y seguir la vida). No hay que dejar que los problemas ocupen más tiempo del necesario en nuestro "tiempo mental".

2. Detección precoz: si la ansiedad ya está empezando, viene bien intentar "domarla", como si fuese un caballo que se encabrita. Dado que la ansiedad es un bucle entre lo psicológico (anticipación) y lo fisiológico (catecolaminas liberadas bruscamente, con taquicardia, respiración acelerada, hormigueo y mareos por el CO2 excesivamente bajo...) hay que intentar tirar de las dos riendas a la vez:

a) la psicológica: recordando que la ansiedad es una ola, llega, sube, baja, y se va. Hagas lo que hagas, se terminará pasando. Déjala fluir, sin añadirle tensión. Piensa en algo que ocupe tu atención (cuenta desde cien hasta cero, piensa en una imagen agradable, repite alguna frase como "esto se va a pasar", etc...), para que la mente no se centre en el miedo anticipado a que la ansiedad empeore (eso lograría una profecía autocumplida).

b) la fisiológica: para ayudar a que la "ola" sea más breve, es muy útil respirar de modo controlado, más despacio y profundo de lo que nos pide el cuerpo ansioso. El CO2 se pierde demasiado rápido en la ansiedad, así que para volver a subirlo basta con aguantar unos segundos la respiración, y luego respirar lenta y controladamente, o empezar directamente por esto último.

3. Tratamiento "químico". En un episodio puntual intenso, claramente reactivo a un estresante externo, y si se tienen a mano, se puede usar cualquier ansiolítico, sabiendo que dan sueño, y por tanto la conducción o tareas que requieran equilibrio quedan vetadas durante unas horas. Como es un fármaco que a dosis diarias elevadas termina creando dependencia, merece la pena dejar su uso para casos puntuales, o tratamientos bien supervisados. Si el episodio aparece sin desencadenante claro, mejor acercarse a urgencias, porque puede tratarse de algún episodio de otro tipo (asmático, cardíaco, hipoglucemia...) y sólo en persona se puede hacer el diagnóstico preciso.
En una situación de ansiedad generalizada, merece la pena consultar con un profesional, y buscar la causa
(enlazo aquí a la entrada que hice de resumen de causas en psiquiatría)

lunes, 9 de febrero de 2015

El mejor fármaco para la psicosis: la clozapina

Llevo quince años trabajando como psiquiatra, y la mayor parte de ellos dedicado en exclusiva a una unidad de tratamiento y rehabilitación para personas con enfermedad mental grave. El 90 % de mis pacientes son personas con psicosis, y muchos de ellos tenidos como "refractarios", Pues bien: la clozapina es, con diferencia, el fármaco con el que más veces me han dicho, familiares y pacientes, GRACIAS. El efecto "agradecimiento", por supuesto,  no tenemos que tomarlo como un "efecto automático" de una sustancia, sino más bien como la consecuencia lógica de que un fármaco amortigüe mucho el impacto de síntomas psicóticos angustiosos, y/o acerque a quien lo toma a una mejor capacidad de vivir de acuerdo con como quiera vivir. Y clozapina hace eso mejor que ningún otro antipsicótico.

Por eso me parece un buen ejemplo de que el exceso de prudencia es imprudente , y que a veces las sobrerregulaciones no son más que trabas burocráticas promovidas por quienes no quieren que un producto barato (creo que cuesta unos 25 euros al mes, mucho menos que los cientos de euros mensuales de sus competidores) y eficaz les quite mercado a sus productos caros y no tan eficaces. 
En el caso de la clozapina, por incluir un efecto que supone gravedad en uno de cada DIEZ MIL casos (la agranulocitosis fatal), se disuadió a muchos psiquiatras de indicarla, siendo como es el fármaco que con diferencia mejor permite recuperar la salud mental en la psicosis grave, y el único con sólido efecto preventivo de la causa de muerte de uno de cada veinte pacientes con psicosis crónicas: el suicidio. Repito las cifras por si no ha quedado claro: por evitar un caso de muerte de cada diezmil, se deja sin tratar una causa de muerte de cada veinte pacientes. Absurdo, pero real. ...

En una revisión realizada por Honingfeld (1998) en la que se evalúa la morbimortalidad de los pacientes que reciben clozapina en el período comprendido entre 1990 y 1994, se registraron 99.502 pacientes. Del número total, 2.931 pacientes (2.95%) desarrollaron leucopenia (GB 3500/ mm3) y 382 pacientes (0.38%) desarrollaron agranulocitosis (Recuento de neutrófilos <500/mm3). 12 de los casos (0.0012%) de agranulocitosis fue fatal. Estos hallazgos contrastan con el 1-2% de incidencia esperada según las experiencias con clozapina previas a su registro en EE.UU.


Si alguien hace un change.org para que se retire la carpetita del Leponex, puede contar con mi firma (como yo la pido en mi otro blog para que no se sobrerregule el vapeo, boicoteando su potencial de reducción de daño). Insisto que otros fármacos tienen el mismo riesgo (bajo) de discrasia y no se les somete a ese protocolo que en el fondo es disuasorio, bastando con el sentido común de hacer un escalado muy progresivo de dosis, no combinar nunca con otros fármacos que induzcan neutropenia (metamizol, carbamacepina, algunos antibióticos) y analíticas generales cada seis o doce meses, o si aparece fiebre alta.

Sin embargo,es curiosamente infrecuente el caso de persona que haya abandonado de golpe la clozapina sin control médico. El paciente sabe más de lo que a menudo queremos creer, y yo he oído muchas veces la frase "a mí no me quite el Leponex, doctor, que me va muy bien". Por algo será.



Recomendación literaria

- “¿Qué se supone que tengo que hacer con él? - “Ser humano. Humano. Ser un ser humano.”

Samuel Shem. Monte Miseria.

Seré breve: para un profesional de Salud Mental, leer esta novela de Samuen Shem es tan ilustrativo, desafiante y formativo como para un médico general leerse la otra novela de Shem (La casa de Dios).

Una forma de narrar, a través de la ficción, la cruda, intensa, y a veces absurda realidad de la psiquiatría (en cualquiera de sus formas).

Psiquiatras endiosados 2: una de jefes

No voy a hacer muy larga la serie "Psiquiatras endiosados", porque hay muchos más psiquiatras "no endiosados", y no sería justo centrar la atención en lo enfermizo. Pero de vez en cuando hay que mirar la herida.

Mis compañeros de quinta sabrán de quién hablo. Era un señor que pasaba por experto en psiquiatría legal, lo cual, en un campo que pocos psiquiatras pisan, convierte en rey a cualquier tuerto, y más si tiene algo de lo que podríamos llamar "inteligencia práctica" (esa que tienen los pilluelos, los caraduras, los psicópatas adaptados, y en general todos los estrategas de pocas ideas, pero claras, y sin el molesto freno de los escrúpulos éticos).

Este hombre, de pocas, como digo, pero repetitivas ideas ("lean el arte de la guerra", "que le duela la cabeza a otro", "os condenarán por lo que escribáis en la historia", "¿quién escribió el quinteto de la trucha?" "¿y La casa de muñecas?" ... creo que no me dejo ninguna...) estaba encantado de conocerse. Caminaba con paso marcial, dando mandobles verbales cual general bien alimentado a su soldadesca hambrienta, y en general revoloteaba haciendo de jefe, y urdía tramas (eficaces, como las que mantuvieron a Franco en el poder 39 años) contra sus "rivales".




Pues bien. Lo malo de un ego hinchado es que a veces los pies dejan de tocar tierra. Recuerdo una vez que, así de campechano como era, nos pilló por banda a mi co R2 y a mí y nos dijo con su leve voz de trueno "seguidme".

Y le seguimos. Por el camino a Neurología, nos explicó que llevaba tres días haciendo un informe pericial para un paciente citado como testigo, pero que había sufrido un ictus, resultando en una afasia mixta (ni comprendía el habla, ni era capaz de emitirla). Con lógica aplastante, nuestro experto jefe y perito nos iluminaba ante el hecho de que, quién lo iba a pensar, un testigo que ni comprende ni puede expresarse, queda ipso facto desprovisto de su utilidad como testigo. Mi co R2 y yo asentíamos, claro, claro.

Lo curioso fue la escena con el paciente y con su neurólogo. Nuestro protagonista entró sin llamar, tomó la palabra, y con la soltura de quien ha ensayado el discurso durante el camino explicó al neurólogo y al paciente su pericial conclusión. Fue rotundo, y al terminar, todo satisfecho, quiso quizá gozar del humilde agradecimiento del paciente peritado, por lo que le miró y le dijo "¿qué le parece?"

Silencio.

Mirada midriática entre mi coR2 y yo.

"¡Le acabo de decir que yo, el doctor (omito el nombre), acabo de hacerle un peritaje que me ha costado tres días, en el que explico que usted ya no tendrá que ir a declarar, porque ni comprende ni puede expresarse!" (subía el tono por si no le había oído bien). "¡Que qué le parece! ¡Que no le voy a cobrar, pero al menos un agradecimiento!"

Mirada baja de mi coR2 y mía, haciendo respiración controlada, mientras el neurólogo nos miraba aún sin saber qué hacer, y el paciente emitía sonidos balbuceantes...

Fueron unos segundos eternos.

Y al fin, el jefe, como la zorra que ve que no alcanza las uvas del agradecimiento, se fue, mascullando algo sobre la insolencia y el desagradecimiento. Le seguimos rápido, y en algún requiebro nos fuimos a nuestros asuntos, sin que se percatase, imagino, porque no nos llamó.

Repito lo que decía al principio de esta entrada. No hay muchos como éste, pero haberlos, haylos.

domingo, 8 de febrero de 2015

Esquizofrenia y tabaco

Incluyo aquí una cita de la revista Adicciones a propósito de la reducción de daño en el tabaquismo aplicada a la esquizofrenia. Es de  2004, antes de la aparición de cigarrillos electrónicos. Para quien quiera ampliar información sobre este tipo de productos y su potencial de reducción de daño, dejo aquí el enlace al blog que tengo dedicado a dicho asunto.
 “Conviene que los clínicos tengan un planteamiento flexible, de modo que, si la abstinencia no es posible, el objetivo pueda ser la reducción del fumar” http://www.adicciones.es/ficha_art_new.php?art=231



Los estudios en 20 países muestran una fuerte asociación entre la esquizofrenia y el tabaquismo. Por ejemplo, en los Estados Unidos, el 80% o más de los esquizofrénicos fuma, en comparación con 20% de la población general en 2006.



Aunque está bien establecido que el tabaquismo es más frecuente entre los esquizofrénicos que la población en general, así como aquellos con otros diagnósticos psiquiátricos, actualmente no existe una explicación definitiva para esta diferencia. Se han propuesto muchas explicaciones sociales, psicológicos y biológicos, pero la investigación actual se centra en la neurobiología.



El aumento de las tasas de tabaquismo entre los esquizofrénicos tiene una serie de consecuencias graves, como el aumento de las tasas de mortalidad, el aumento de riesgo de enfermedad cardiovascular, la reducción de la efectividad del tratamiento y una mayor dificultad financiera. Los estudios también han demostrado que en una población masculina, que tiene un trastorno de espectro de la esquizofrenia pone al paciente en riesgo de exceso de consumo de tabaco. Como resultado, los investigadores creen que es importante que los profesionales de salud mental para combatir el tabaquismo entre los esquizofrénicos.



Causas

Se han propuesto un número de teorías para explicar el aumento de las tasas de tabaquismo entre los esquizofrénicos.

Antes de leer el artículo, te invito a leer un enlace sobre las posibilidades terapéuticas de la nicotina


Las teorías psicológicas y sociales

Se han propuesto varias explicaciones psicológicas y sociales. Las primeras explicaciones se basan en la teoría psicoanalítica. La hipótesis psicoanalítica sostiene que los esquizofrénicos sufren de una fijación oral, dando lugar a preocupación excesiva por la gratificación oral.



La hipótesis socio-económico/ambiental propone que los resultados de fumar debido a que muchos esquizofrénicos están desempleados e inactivos, por lo que fumar alivia el aburrimiento. La investigación ha encontrado que esta explicación por sí sola no puede dar cuenta de la cantidad extrema de fumar entre los esquizofrénicos.



La hipótesis de la personalidad centrada en la relación entre el tabaquismo y mayor nivel de neuroticismo y ansiedad. Esta hipótesis propone que la ansiedad como un síntoma de la esquizofrenia puede contribuir al consumo de tabaco.



La hipótesis herramienta psicológica sostiene que los fumadores utilizan la nicotina para manipular su estado mental en respuesta a diversas condiciones ambientales, como la reducción del estrés y la gestión de las emociones negativas. La investigación sobre esta hipótesis señala que los esquizofrénicos a menudo tienen pobres habilidades de afrontamiento, así que el uso de tabaco como herramienta psicológica puede dar lugar a un círculo vicioso de más y más fumadores.



La hipótesis de la automedicación argumenta que los esquizofrénicos uso de nicotina para compensar los déficits cognitivos que resultan de la esquizofrenia, la medicación antipsicótica utiliza para tratar la esquizofrenia, o ambos.



La hipótesis de efectos cognitiva sugiere que la nicotina tiene efectos positivos sobre la cognición, por lo que fumar se utiliza para mejorar la disfunción neurocognitiva.



En estas hipótesis, un factor a menudo implicados son los efectos de la institucionalización y el aburrimiento. Sin embargo, los esquizofrénicos fuman tasas más altas y por períodos más largos que otros grupos que sufren igualmente la institucionalización y el aburrimiento.



Otro factor implicado a menudo es a los efectos secundarios de los medicamentos antipsicóticos. Los antipsicóticos atípicos pueden trabajar en contra de dejar de fumar, ya que los síntomas de dejar de fumar, tales como el estado de ánimo irritable, embotamiento mental, y el aumento del apetito se superponen con los efectos secundarios de los antipsicóticos atípicos. Algunos también argumentan que el fumar actúa para reducir los efectos secundarios de los antipsicóticos. Sin embargo, las investigaciones muestran ninguna asociación entre el tabaquismo y el uso de antipsicóticos después de controlar la esquizofrenia.



Otro factor implicado con frecuencia se aumenta la agudeza mental asociado con el tabaquismo, importante debido a la embotamiento mental, encontrado con el tiempo en la esquizofrenia. Sin embargo, tanto los esquizofrénicos como la población en general experimentan este efecto, por lo que no pueden explicar completamente el aumento del tabaquismo en los esquizofrénicos.



 Críticas



Una de las principales críticas de las explicaciones sociales y psicológicos de fumar en la esquizofrenia es que la mayoría de los estudios no han incluido una perspectiva personal de los pacientes con esquizofrenia. Los estudios que incluyeron perspectivas personales encuentran que los esquizofrénicos generalmente comienzan a fumar por las mismas razones que la población en general, incluidas las presiones sociales y culturales y los factores socioeconómicos. Los esquizofrénicos que son fumadores actuales también citan razones similares para fumadores como los no esquizofrénicos, principalmente de relajación, la fuerza de la costumbre, y los nervios de sedimentación. Sin embargo, 28% citar problemas psiquiátricos, incluyendo la respuesta a las alucinaciones auditivas y reducir los efectos secundarios de la medicación. Los principales temas que se encuentran en los estudios de perspectivas personales son hábito y la rutina, la socialización, la relajación, y la adicción a la nicotina. Se argumenta que el fumar proporciona la estructura y la actividad, los cuales pueden faltar en la vida de las personas con enfermedad mental grave.



Otra de las principales críticas se basa en el hallazgo de que la asociación entre el tabaquismo y la esquizofrenia es tan fuerte en todas las culturas. Este hallazgo implica que la asociación no es sólo social o cultural, sino que tiene un fuerte componente biológico.



Las teorías biológicas

La teoría actual se centra en el papel de la dopamina en la esquizofrenia, particularmente como síntomas negativos tales como el aislamiento social y la apatía puede ser causada por una deficiencia de dopamina en la corteza prefrontal mientras que los síntomas positivos, tales como delirios y alucinaciones pueden ser causados por un exceso de dopamina en el mesolímbico vía. La nicotina aumenta la liberación de dopamina, por lo que se planteó la hipótesis de que fumar ayuda a la deficiencia de dopamina correcta en la corteza prefrontal y por lo tanto a aliviar los síntomas negativos.



No está claro, sin embargo, cómo la nicotina interactúa con los síntomas productivos (alucinaciones o delirios)


Otra área de investigación es el papel de los receptores nicotínicos en la esquizofrenia y el tabaquismo. Los estudios muestran un aumento del número de receptores nicotínicos de la vista, lo que podría explicar la patología de tanto fumar y la esquizofrenia. Sin embargo, otros argumentan que el aumento de los receptores nicotínicos es el resultado de fumar en exceso persistente, en lugar de la esquizofrenia.



Otro motivo de controversia es la relación entre el tabaquismo y entrada sensorial en la esquizofrenia. La nicotina puede ayudar a mejorar la compuerta auditiva, la capacidad de detectar a los sonidos ambientales molestos. Esto puede ayudar a mejorar la capacidad de atención y reducir las alucinaciones auditivas, lo que permite a los esquizofrénicos perciben el entorno más eficaz y participar en las funciones motoras más suaves. Sin embargo, las investigaciones muestran este efecto por sí sola no puede explicar el aumento de las tasas de tabaquismo.



Impactos

El aumento de consumo de tabaco entre los esquizofrénicos tiene una serie de efectos en esta población. Una consecuencia bien documentado es el aumento en la muerte prematura entre los esquizofrénicos. La esperanza de vida entre los esquizofrénicos es generalmente 80-85% de la de la población general, que resulta de ambas causas no naturales como el suicidio, sino también a causas naturales como las enfermedades cardiovasculares, a las que fumar es un factor importante. Las poblaciones esquizofrénicos tienen una mayor incidencia de enfermedades de fumar, con las muertes de la enfermedad cardíaca 30% más probabilidades de enfermedades respiratorias y muertes 60% más de probabilidad de dos veces la tasa de la población general. 2/3 de los esquizofrénicos mueren de enfermedad cardíaca coronaria, frente a menos de 1/2 de la población general. Riesgo de enfermedad cardiaca coronaria diez años se elevó significativamente en los esquizofrénicos, así como la diabetes y la hipertensión.



Aunque el fumar puede ayudar a aliviar los síntomas de la esquizofrenia, el tabaquismo también contrarresta los efectos de la medicación antipsicótica. Resultados de fumadores en el metabolismo más rápido de los antipsicóticos, que se traduce en los fumadores están prescritas dosis más altas. Los estudios son claros en cuanto a si los cambios en el tabaquismo son causados por cambios en los síntomas, efectos secundarios de la medicación, o los efectos primarios de la medicación.



Además de los efectos biológicos, el tabaquismo tiene un profundo impacto social en los esquizofrénicos. Un impacto importante es el financiero, ya que se ha encontrado que los esquizofrénicos que gastar una cantidad desproporcionada de sus ingresos en cigarrillos. Un estudio de esquizofrénicos de la asistencia pública encontró que los esquizofrénicos pasó una cantidad mediana de $ 142 por mes en cigarrillos, con unos ingresos de asistencia pública mensual promedio de $ 596, o aproximadamente 27.36%. Algunos sostienen que esto se traduce en mayores impactos sociales como los esquizofrénicos son entonces incapaces de gastar dinero en entretenimiento y eventos sociales que promuevan el bienestar, o incluso puede ser incapaz de acceder a una vivienda o la nutrición.



Papel de la industria del tabaco

Aunque la relación entre el tabaquismo y la esquizofrenia está bien establecido, un factor a considerar en esta relación es el papel de la industria del tabaco. La investigación basada en documentos internos de la industria muestra un esfuerzo concertado por la industria para promover la creencia de que los esquizofrénicos tienen que fumar y que es peligroso para ellos dejar de fumar. Esta promoción incluye la supervisión o el apoyo a la investigación que hizo suya la idea de que los esquizofrénicos son los únicos inmunes a las consecuencias para la salud del hábito de fumar y se necesita que el tabaco para los esquizofrénicos a automedicarse. La industria también ofrece cigarrillos a salas de hospital y apoyó los esfuerzos para bloquear las prohibiciones de fumar en hospitales. Aunque esto no desacredita los efectos de la nicotina en la esquizofrenia, se argumenta que los esfuerzos de la industria tabacalera se desaceleró la disminución en la prevalencia de tabaquismo en los esquizofrénicos así como el desarrollo de políticas clínicas para promover el abandono del hábito de fumar.



Implicaciones clínicas

Teniendo en cuenta la evidencia contradictoria de los costos y beneficios del consumo de tabaco, la controversia se mantiene en lo que la respuesta clínica al consumo de tabaco en los esquizofrénicos debe ser. Históricamente, los proveedores de salud mental han pasado por alto consumo de tabaco en la esquizofrenia, basado en el argumento de que los pacientes con enfermedades mentales graves ya sufren de estrés y discapacidad significativa y como tal deben ser autorizados a participar en el tabaquismo como una actividad que es agradable aunque destructiva. También hay precedentes históricos de los proveedores de salud mental, especialmente en entornos de pacientes, para utilizar cigarrillos como una forma de manipular el comportamiento del paciente, como recompensar el buen comportamiento con los cigarrillos o la retención de los cigarrillos para fomentar la observancia del tratamiento. Sin embargo, la investigación muestra que la eliminación de hasta un factor de riesgo para la enfermedad puede mejorar significativamente los resultados de salud a largo plazo se ha traducido en la opinión dominante entre los médicos se oponen a fumar.



Aunque dejar de fumar es ahora, en general el objetivo de los médicos de salud mental, hay una falta de investigación empírica que muestra estrategias exitosas para lograr este objetivo. Sin embargo, todos los estudios han demostrado una reducción del hábito de fumar, aunque no necesariamente la eliminación. Se ha encontrado evidencia que apoye el uso de bupropión de liberación sostenida, la terapia de reemplazo de nicotina, los antipsicóticos atípicos, y la terapia cognitivo-conductual. Mejores resultados se observan cuando se emplean dos o más estrategias de deshabituación, así como para los pacientes que utilizan los antipsicóticos atípicos en lugar de antipsicóticos típicos. Tampoco hay evidencia de un aumento en los síntomas positivos o efectos secundarios después de dejar de fumar, mientras que hay evidencia de una disminución en los síntomas negativos.



Además de dejar de fumar, la prevalencia del tabaquismo entre los esquizofrénicos también pide medidas adicionales en materia de evaluación de los proveedores de salud mental. Los investigadores sostienen que los proveedores deben incorporar la evaluación el consumo de tabaco en la práctica clínica diaria, así como las evaluaciones continuas de la salud cardiovascular a través de medidas tales como la presión arterial y el diagnóstico, como el electrocardiograma. Además, hay preocupaciones éticas y prácticas si las instalaciones de atención sanitaria prohíben fumar sin proporcionar alternativas, en particular desde la retirada puede alterar la presentación de los síntomas y la respuesta al tratamiento y pueden confundir o incluso exacerbar los síntomas. Los médicos también deben ser conscientes de las consecuencias que pueden derivarse de la falta de cigarrillos, como la agresión, la prostitución, la trata, y la alteración general. Estas consecuencias indican que los proveedores pueden necesitar para ayudar a los pacientes a obtener cigarrillos y/o monitorizar el uso, aunque esto puede dar lugar a preocupaciones éticas también.

“En los pacientes de esquizofrenia, fumar se asocia con una duración de la enfermedad  larga, con una dosis diarias de neurolépticos  alta y la atención institucional. Las intervenciones para interrumpir o reducir el tabaquismo deben ser parte del tratamiento para los pacientes con esquizofrenia”.

http://www.psiquiatria.com/psicosis/esquizofrenia-24/tabaquismo-en-la-esquizofrenia-a-largo-plazo/

Si proponemos por tanto no la abstinencia completa sino la reducción significativa, este estudioque compara cigarrillos electrónicos con tratamientos farmacológicos frente al tabaquismo en personas con esquizofrenia,  muestra   tasas de éxito  elevadas: más del doble que con fármacos, y en los que no habían dejado del todo el tabaco una gran parte había reducido su consumo

Estudio  http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/23358230