sábado, 4 de julio de 2015

Entendiendo las compulsiones: manías, filias y fobias

Pienso que casi nada de lo que vemos como patológico en psiquiatría es arbitrario. Pero hoy quiero hablar de una de las áreas más aparentemente absurdas (y que más hacen sufrir a propios y ajenos) de la mente: las compulsiones.





A diferencia del impulso, que es ese acto enérgico y vigoroso desencadenado por un estímulo inmediato, y en el que no media la reflexión, en la compulsión lo llamativo es que nuestra libertad se ve secuestrada a pesar de que tenemos tiempo para reflexionar. Y eso nos sorprende. Es como si un duende burlón nos ofreciese un camino fácil, y otro difícil y... elegimos el difícil. Lo pensamos, y es absurdo, pero volvemos a caer... ¿Cómo es posible?



He tratado durante años a cientos de personas que tenían diversas compulsiones, y he conocido a otros cientos que, sin ser pacientes ni tratarse (a veces eran incluso compañeros o jefes...) pagaban y hacían pagar a los demás un alto coste en esfuerzo y pérdida de efectividad, por no resolver sus propias compulsiones...


En realidad, la compulsión es un fenómeno cotidiano. Nos rodea, y nos afecta personalmente en algunos órdenes de la vida (está de moda hablar de la "adicción a las nuevas tecnologías" o de esa fobia de nombre ridículamente impronunciable que consiste en sentir ansiedad si nos dejamos el móvil al salir de casa). De alguna manera, cada situación atractiva (filia) o repulsiva (fobia) es capaz de producir una compulsión (manía) en aquel sujeto que no tiene suficientemente saciadas sus necesidades universales (básicas, seguridad, afecto, validez y autorrealización), o tiene demasiado sensible su detector talámico de las mismas.





Así pues, propongo una nueva definición de Compulsivo : dícese del que se hace adicto al premio que llevan las cosas importantes, buscándolo en los sucedáneos, y que al sentir fugazmente la paz de creer que lo encuentra en una cosa, se hace dependiente...



Y aquí van unos ejemplos de adicción a bienes lógicamente atractivos, a través de situaciones o cosas patológicamente atractoras...



A la tranquilidad/seguridad, en la comprobación compulsiva (de que se está "sano" en el hipocondríaco, de que se está "limpio" en el lavador compulsivo, de que se "controla" la realidad, en el cumplidor  compulsivo de normas, tablas, registros, protocolos, etc...)

A la validez, en el dinero, o en las compras, o en la cocaína, o en el alcohol.

Al orden y la autoridad, (aquí entrarían algunos jefes o políticos) en el que cree que "ordena y manda" desde su "ordenador" las leyes, normas, medidas, protocolos, etc... que cumplen los "ordenados"

Al poder, en el consumo compulsivo de historias de héroes poderosos o superhéroes superpoderosos por parte de seres acomplejadillos (de los que habla Chesterton en esta entrada)

A la pertenencia, en las redes sociales a través del ordenador o el whatsapp, o en las sectas.

A la reflexión y el análisis, en la compulsión a pensar sobre algo (llamada OBSESIÓN)

A la higiene, en la limpieza compulsiva

Al descanso, en la clinofilia (compulsión por seguir en la cama)

Al alivio del dolor, en la heroína o en otros analgésicos opiáceos

Al gozo en la contemplación del mundo ideal, en el refugio sistemático en la fantasía cuando se debe estar en el mundo real.

Al placer de calcular riesgos y ganar, en el juego de apuestas compulsivo (ludopatía)

A la satisfacción de la victoria, en el consumo ávido de espectáculos deportivos

Al orgullo de grupo, en el fanatismo político, pseudopatriótico, ultraortodoxo, futbolístico...

A la justicia de deshinchar la fama de los pomposos, en los programas de linchamiento de famosillos, y quizá, de modo simbólico, en la compulsión por explotar burbujas de plástico o espinillas...

A la grandeza de dominar a la naturaleza, en la despreciable compulsión por producir su incendio

A la atención, en la exhibición de lo atractivo llegando al histrionismo (senos, músculos, humor...) y en la movilización del entorno de los falsos suicidas, o de los niños narcisistas.

Al autocuidado: en los atracones de comida cuando ya está saciado

Al goce de recibir amor/eros: en la atracción fugaz que suscita en otros al excitarles, 

A la paz de encontrar el amor/eros: en saciar la excitación que otros le producen, vía directa a través del sexo compulsivo, o indirecta a través de la pornografía con onanismo

Al deseo de completar/ordenar, en la compulsión de orden, simetría, numeración o cierre (el juego más compulsivo de la historia es... el Tetris)

Al deseo de "acertar", en todos esos jueguecitos de dar en bolitas, de hacer líneas de caramelos, de lanzar pájaros, etc..., con los que unos cuantos se han forrado.

A la libertad, en la compulsión de rebeldía (espíritu de contradicción), o de tiranía (esa extraña compulsión por ser aún más poderosos que sufren los muy adinerados )

Al interés por parte del oyente, en la compulsión de mentir de los pseudólogos fantásticos

Al sentimiento de ser valioso, la compulsión por comprar cosas lujosas "porque yo lo valgo"

Al goce de la gratuidad, en la cleptomanía 

A la calma, en la pseudo paz de estimular los receptores GABA con benzodiacepinas

Al vigor, con la mal llamada vigorexia (orexia viene de os/oris que significa boca, absurdo en este caso, habría que llamarla vigorfilia)

A la agradable libertad de comer frugalmente y de pesar poco, en la anorexia...


¿Y las fobias? 

Propongo una nueva definición de Fóbico : dícese del que siente aprensión ante lo rechazable con razón, y que al sentir fugazmente la repulsa de creer que eso se encuentra en un cosa (realmente no merecedora de tanto rechazo), aprende a evitarla en exceso... 

Y aquí van unos ejemplos de aversión a males lógicamente repulsivos, a través de situaciones o cosas patológicamente temidas...


Al dolor de la caída, en el vértigo

A que se rían de lo digno, en el sentido del ridículo cuando se va a hacer algo bueno

Al dolor propio o ajeno, en la fobia a la sangre o a las agujas, o a los hospitales.   

A la pérdida de libertad, en la fobia a los espacios cerrados, o a las masas, o al compromiso en los inmaduros...

A la pérdida de la seguridad de un techo, en la agorafobia

A los seres vivos que no transmiten emociones y son impredecibles, en la fobia a los insectos, o a las serpientes

A los seres sin alma que sólo parecen humanos, en la fobia a los "muertos vivientes", a drácula, a los zombies...

A perder los bienes materiales, en la fobia a desprenderse de lo que ya no se usa, dando lugar al mal llamado "síndrome de Diógenes" (cuando Diógenes era realmente desprendido y sobrio)

A lo impredecible, en la fobia a la oscuridad

A la falsa sonrisa, en la aversión a los payasos 

A lo peor de un arquetipo sexual (la violencia, simpleza y tosquedad de lo masculino caricaturizado o la fragilidad, complejidad y sensiblería de lo femenino caricaturizado), en la aversión a todas las personas de ese sexo, rechazando así a la mitad del único género que existe: el humano.

A no haber vivido la vida, en la fobia a la muerte

A no ser amado, en el miedo compulsivo al abandono de los TLP (lo que se manifiesta en relaciones intensas cambiantes, fluctuando entre el goce de unirse y el miedo a disolverse en la unión, entre el goce de la autoafirmación al separarse y el miedo a la soledad si nadie más le quiere...)

A no ser valorado, en la timidez de los evitativos

A que se disgregue el grupo de "iguales" que le acoge, en el miedo al "diferente" (xenofobia)...

A la pérdida de algo por lo que siente filia, en la fobia...


Probablemente se podría seguir así con toda la lista de manías, filias y fobias de wikipedia, pero me parece que tampoco hay que ser tan exhaustivo. Se pilla la idea, ¿verdad?. Vamos a lo útil. ¿Cómo salir de las compulsiones (filias y fobias)?



Pues depende: 

a) si es por una hipersensibilidad generalizada (un TOC típico): reduciendo la capacidad excitatoria de la persona (ISRSs, técnicas de tolerancia a la reacción ante la exposición a lo excitante, técnicas de relajación...) y ampliación de la fuentes con las que nutrir las necesidades antes dichas  (básicas, seguridad, afecto, validez y autorrealización). La duración del tratamiento dependerá de si esa hipersensibilidad es sólo una etapa vital de inanición anímica (esas rachas en que por circunstancias la persona está fatigada o excitable) o un rasgo duradero de la personalidad. 

b) si es una monomanía (compulsión por una sola cosa), buscar la necesidad o el bien lógicamente atractivo que realmente hay detrás de la compulsión, y utilizar la imaginación para encontrar varias maneras alternativas de nutrirla. Cuando alguien encuentra el premio de una manera sana, deja la insana. Y si lo encuentra en varias fuentes, no se hará dependiente de ninguna...

jueves, 2 de julio de 2015

Las metáforas de la vida






Me gusta la poesía. Desde muy niño, y quizá con esa intuición que tenemos en la infancia, me acerqué a los poemas con el asombro y el disfrute de quien descubre cuánto se puede decir en tan pocas palabras, y cuánta belleza real e ideal pueden contener unas letras juntas formando rimas y métricas.

Ya de más adulto, entendí además que la propia existencia rima, contemplando innumerables "coincidencias" o analogías entre aspectos aparentemente dispares del mundo y de la vida. Es como si la melodía que silbamos fuese también la que silba el viento, y la que silban los planetas...

Por eso, hoy, a modo de índice, voy a poner aquí algunas de las imágenes metafóricas con las que podemos comparar la vida humana, enlazando algunas de ellas con las entradas en las que las desarrollo, y dejando (en negrita, sin enlace) pendientes de escribir otras.

Ahí va. La vida es...

un largo viaje
un camino a pie
una rueda que gira
una ascensión
una búsqueda del tesoro
una batalla
un sueño
una semilla que hay que cuidar
un acto creador
amor
un juego
un paréntesis
una escuela
un valle de lágrimas

dar
unión
el cumplimiento de un destino

miércoles, 1 de julio de 2015

Quién manda en nuestra planta







En realidad, todos, pero no a la vez, ni en todo, ni todo el rato... 

Durante más de ocho años, hemos ido aprendiendo a encontrar en común el sentido común, y a día de hoy me alegra compartir la ilusión con la que unos pocos profesionales, junto con un par de docenas de pacientes y familias, vivimos un día a día sereno, esperanzado, de confianza mutua y verdadera colaboración en el cuidado de la salud. 



El secreto para ello ha sido olvidarnos de jefaturas, y dejar que mande la realidad, encontrada en diversas miradas, compartida en palabras sencillas, e impregnada de una tarea común: cuidar, nutrir, hacer crecer, y aliviar el daño. 


Creo que parte de ello es posible gracias a una suficiente organización y estructura, y como internet nos brinda, como las impresoras 3D, la posibilidad de reproducir donde estemos cualquier realidad cuyas instrucciones conozcamos, aquí dejo algunas de las formas concretas de coordinarnos que la experiencia nos ha mostrado como eficaces. Son copyleft  así que si alguien quiere incorporar alguna a su espacio de trabajo, adelante. Y si quieres dejar sugerencias de mejora en los comentarios, gracias por adelantado. Lo estudiaremos...


Reuniones: 


a) reuniones diarias de incidencias de 8.45 a 9h (habitualmente sin nada que destacar, afortunadamente, y seguidas de una reunión diaria informal en la cafetería de al lado...)

b) reuniones de equipo mensuales un jueves de 11 a 13h (con actas registradas), en las que reflexionar sobre ideas de fondo, estilos, cosas que habría que cambiar, nuevas actividades... Todas esas cosas que nunca son urgentes, pero que viene bien autoobservar en un equipo.

c) supervisiones externas los lunes de 12 a 14h (clínicas o de dinámicas de equipo) cada 2 meses. Porque incluso tratando de ser imparciales, a veces viene bien que alguien con experiencia nos devuelva una mirada ajena...

d) sesiones clínicas semanales los jueves de 14.30 a 15.30 (con otras unidades) para revisar casos difíciles. Se aprende de cómo otros enfocan sus tratamientos, y de los señalamientos que oímos cuando el caso es nuestro

e) reuniones semanales los lunes de 13 a 14h de puesta en común del Plan Individual de Rehabilitación (cada paciente tiene SU día, y aunque los objetivos generales a veces son comunes, hay que tener una visión de conjunto del caso concreto)

f) desayunos de equipo completo semanales los miércoles de 9.15 a 10, para hablar en tono distendido de la marcha semanal de la planta y quienes la habitamos 

g) reuniones de pautas los lunes de 14.30 a 15.30 (con los dos turnos): esa puesta en común de los detalles domésticos o cotidianos de los pacientes

h) reuniones de terapia ocupacional los martes de 15 a 15.30 con turno de tarde: para organizar en conjunto algunas de las actividades

i) reunión con trabajadora social los viernes de 12.30 a 13.30, para asuntos de recursos, trámites, altas, ingresos y coordinación con CSMs

j) reuniones (sin horario prefijado, a demanda) tutor-auxiliar encargado para tratar asuntos puntuales de los pacientes en común

k) reuniones semanales con la planta análoga, para aquellos asuntos (casi siempre técnicos) que tenemos en común, los martes de 14.30 a 15.15

l) una media de 2-3 correos cada uno diarios al resto del equipo

m) reuniones mensuales con los representantes de recursos de Salud Mental de cada área a las que damos servicio (2 y 4, en este caso, primer y segundo lunes de cada mes, de 9 a 11)


  

Algunas cuestiones de fondo y forma: 

I. Dar importancia de hecho a que el equipo esté cohesionado (nos permitimos discrepar en detalles, y lo trabajamos con naturalidad, entendiendo la discrepancia como complemento enriquecedor) 

II. No hay sitio para rencillas interpersonales ni luchas de poder (nadie es jefe de nada: somos encargados que se coordinan para un objetivo común)


III. Cuidado explícito de los aspectos personales de los trabajadores (motivaciones, concentración, buena distribución de responsabilidades, etc). Aunque trabajamos en equipo, cada paciente tiene un facultativo como último responsable de las decisiones clínicas, y un auxiliar como último responsable de las actividades concretas del día a día

IV. Cada paciente, como persona, tiene voz en la confección de sus objetivos de rehabilitación


V. Inclusión de las familias en las coordinaciones: en grupos semanales los miércoles de 12.30 a 14h, y reuniones individuales cuando sea preciso


VI. Los pacientes, como grupo, tienen voz: puesta en común grupal diaria de los asuntos de la planta en asambleas de 9.30 a 10h, y quincenal en grupos comunitarios para tratar más a fondo algunos aspectos de convivencia.



Y si quieres, puedes echar un vistazo a las normas de la planta, o al horario de actividades para los pacientes.

lunes, 29 de junio de 2015

Entendiendo la esquizofrenia



No me gusta la palabra esquizofrenia. A los pacientes tampoco. Y a los japoneses tampoco (la cambiaron hace unos años). Entiendo que hace falta una palabra para describir lo que ocurre cuando alguien desarrolla ese conjunto de síntomas y déficits, y a falta de otras, la empleo en los informes. Pero creo que ha hecho bastante daño.

La palabra suena mal, para empezar. Está llena de estigma, para seguir, y por si fuera poco, induce a error, haciendo creer que el paciente tiene roto algo (la mente).


Esa aparente ruptura mental (esquizo es roto en griego), es en realidad un fenómeno natural. Al igual que las personas con esquizofrenia, cualquiera de nosotros tiene dos mentes (y tres cerebros, como explico aquí, de los cuales uno, el mesolímbico, no es propiamente mental porque no "mentaliza" y únicamente sirve de asiento a nuestra parte instintiva: emociones, deseos primarios, etc...).  Lo que ocurre es que, quienes podemos armonizar ambas mentes, no escuchamos nuestro pensamiento, ni vivimos la autoría del mismo como algo ajeno. Mantenemos activo y a buen rendimiento el esfuerzo (intuyo que colinérgico y serotoninérgico cortical y dopaminérgico mesocortical) que hace falta para armonizar lo producido y sentido por nuestros dos hemisferios, y para inhibir las numerosas ocasiones en que la realidad pragmática, fría, lógica (de logos), civilizada, artificial, ambivalente y cuadriculada se contrapone a la "idealidad" teórica, cálida, natural, espiritual, directa, continuamente alusiva y redondeada...


Es cualquier mente, por tanto, la que sufre ese proceso "esquizo", y lo hará con más intensidad cuanto más alejada esté la realidad de lo ideal (sociedad esquizogénica), y cuanto más hipersensible (o incapaz de inhibir dicha esquizogénesis) sea la mente de la persona (aquí juegan un papel importante los genes, intuyo, con cierta cercanía entre la sensibilidad esquizofrénica, la artística y la bipolar...)

Y aquí creo que está la clave a uno de los grandes interrogantes de la psiquiatría: ¿por qué no se encuentran descripciones médicas en textos antiguos de una enfermedad que, hoy en día, afecta tanto a tanta gente? Hay que recordar que sí se han encontrado descripciones de las depresiones, de los estados maníacos, y de otros cuadros psiquiátricos...

Hummm.


Creo que la clave está en entender que la esquizofrenia es la suma de tres fenómenos

1. Una particular forma cerebral de procesar (e integrar) la producción mental


2. Una sociedad cada vez más hostil hacia los fenómenos mentales sensibles, y más disociada e insensible, obligando a sus ciudadanos a tomar como natural lo artificial (mira esta entrada)


3. Un mal enfoque psicofarmacológico, que merma capacidades cognitivas de modo brutal, y poco rehabilitador, que crea profecías autocumplidas de minusvalía e incapacidad...


Creo francamente que personas diagnosticables de esquizofrenia hoy, vivieron hace muchos siglos una vida integrada en sus clanes (siendo los que hablaban con los espíritus, y tomando algunas hierbas cuando su sensibilidad especial les quitaba demasiada paz...), o integrada con la naturaleza (imagino que muchos de los "vagamundos" o ermitaños, o eremitas, buscaban huir del "mundanal ruido" por las mismas razones que hoy lo hacen millones de psicóticos en sus habitaciones solitarias...),  e incluso en monasterios (es sorprendente cuántas similitudes hay entre una buena unidad de rehabilitación y un monasterio: horarios predecibles, un "equipo directivo" con autoridad, normas básicas de convivencia con especial hincapié en la no violencia y en hablar "suave", mucha "oración" en soliloquios, y en grupo..., cantos, comida frugal, muchos paseos, lecturas que llenaban el cerebro ideal de contenidos ideales religiosos o filosóficos, tareas sencillas de orden, limpieza, jardinería, cocina, etc...).


¿Y qué es, entonces, desde el punto de vista neurofisiológico, la esquizofrenia?

De momento una hipótesis que me resulta coherente es la siguiente:

A. La esquizofrenia es un déficit primario de la actividad cortical prefrontal que armoniza el cerebro imaginativo (no dominante) con el cerebro lógico (dominante, de palabra/logos). Eso hace sentir que "otro" habla en él, o que "otro" le piensa. Supongo que dicho déficit es en realidad una insuficiencia relativa, es decir, que se podrá producir bien por hipersensibilidad del cerebro dominante (el que procesa lógicamente), o por hiperproducción del cerebro no dominante (el que genera infinidad de pensamientos inconscientes), o por genuino déficit del mecanismo de armonización de ambos.


B. Ocurre que, una vez sentida con intensidad dicha "esquizoidía", secundariamente, hay una activación inespecífica mesolímbica (mediada por dopamina) que induce ese estado inespecífico autorreferencial y angustioso. Digo inespecífico porque ese tercer cerebro mesolímbico se puede poner en "modo paranoide" por multitud de circunstancias: agonistas catecolaminérgicos como la cocaína, situaciones vitales persecutorias, episodios anímicos de hiper o hipotimia... y, sí, también como respuesta a la perplejidad de sentir "dos mentes" en nuestra mente. 

C. Esa activación mesolímbica induce indirectamente una actividad imaginativa de la corteza no dominante, dando una especie de "pesadillas lúcidas" de tipo delirante alucinatorio (el sujeto produce palabras mentales amenazantes u ominosas, dota de significados amenazantes cualquier ligera variación de estímulos olfativos, propioceptivos, auditivos o visuales...), y se crea un círculo vicioso, ya que las "historias" que su cerebro imaginativo le va narrando como reales, activan aún más su cerebro mesolímbico... 



D. Creo que, sin tratamiento, en algunos casos se llegaba a situaciones de absoluta disociación. Pero creo que los excesos de bloqueo dopaminérgico (que buscan parar el círculo vicioso anterior mediante el embotamiento del nivel de alerta mesolímbico) son también muy dañinos, por tres razones: 

1. Producen una elevada carga de apatía, desinterés por el entorno, aislamiento... que aleja al sujeto de la salud (mira este enlace)

2. Produce un sufrimiento físico (contracturas, temblores) que a veces motiva uso de anticolinérgicos (mermando aún más las facultades cognitivas) y otras, un indeseable apetito por hipersaturar las necesidades más básicas (sobrealimentación, hipersomnia...). Intuyo que los pacientes, además de paseos y música (para aliviar tensión), intentan aliviar esos síntomas con lo que tienen a mano nicotina (como estimulante cognitivo, aunque al precio de dañar su salud si la consumen en forma de tabaco), cafeína y alimentos salados (para tratar la hipotensión psíquica y física, pero al precio de propiciar hipertensión o ansiedad...), cannabis (para sentir un rato de alegría, al precio de descompensar su estabilidad clínica), alcohol (para aliviar la dureza de las autocríticas, al precio de descompensar su autocontrol...), cocaína (para sentirse vigorosos por unas horas, al precio de descompensar su estabilidad anímica o de inducir paranoias...). 

3. Producen una neuroadaptación reactiva, consistente en que, si el sistema mesolímbico detecta bloqueo de sus señales de dopamina, y produce aún más, con lo que si se retira bruscamente el tratamiento, aparece un "efecto rebote" paranoide y exaltado. 



¿Entonces, la esquizofrenia no existe? Claro que existe, hombre, pero no en un sentido aristotélico de tener o no tener. Existe el conjunto de factores que antes explicaba, y que al confluir en algunas personas, puede producir ese impacto tan notable que todos conocemos. 

¿Y los tipos de esquizofrenia?


Pues creo que sólo hay cuatro: 


1. Esquizofrenia "pura" bien diagnosticada y tratada (paranoide, con alucinaciones auditivas, olfativas, cenestésicas, automatismo mental, etc...). Llamada de modo redundante "paranoide".


2. Esquizofrenia bien diagnosticada y mal tratada (tan poco controlada o tan sobremedicada que la persona sufre un deterioro psicosocial grave más allá de sus delirios, y a eso se le llama "residual", en otro de esos feos epítetos que jamás se tendrían que aplicar ni por asomo a una persona, aunque en este caso se justifique que se aplica a "los síntomas"...)


3. Esquizofrenia mal diagnosticada y mal tratada: estados paranoides de otra causa (tóxicos, personalidad, afectivos mayores/bipolares) tratadas en exclusiva con antipsicóticos, con el lógico rechazo a esa monoterapia por parte de los pacientes. Como el psiquiatra no se aclara, le llamará paranoide, acertando en el apellido, o indiferenciada, si no sabe filiarla, o simple, en curiosa rima con lo simplón del diagnóstico, o catatónica al no tratar un posible episodio depresivo mayor catatoniforme, o por tratar en exceso con neurolépticos hasta producir catatonía.


4. Esquizofrenia incompletamente diagnosticada, al obviar otros factores que, añadidos, completan la enfermedad de una persona concreta (fluctuaciones de ánimo que darán un trastorno esquizoafectivo, hipersensibilidades hacia lo minucioso que darán un cuadro esquizoobsesivo, rasgos de personalidad previos que enturbiarán el pronóstico...).


¿Cómo tratar, entonces, a las personas con esquizofrenia? Bueno, aquí remito a estas tres entradas:


a) Cómo tratar bien a cualquier paciente


b) Motivando a los pacientes graves y crónicos

c) Qué hacer si tu familiar está diagnosticado de esquizofrenia


Y dos apuntes finales.

El primero, personal: llevo quince años tratando pacientes con esquizofrenia, y de ellos, los ocho últimos conviviendo a diario con un grupo de entre 20 y 30. Tengo que decir que la experiencia ha sido mayoritariamente un contacto diario con personas de elevada calidad humana, bondad, bonhomía, sencillez, sabiduría, sobriedad, buen humor, paciencia y, en definitiva, una primitiva y ancestral cordura casi, casi, angelical. Hay excepciones, por supuesto, pero en esos casos ocurría que la persona estaba patológicamente descontrolada, o patológicamente abotargada. Y ambas cosas tuvieron remedio...

El segundo, una invitación a la investigación: cuando Flemming descubrió la penicilina, su "genialidad" consistió en no tirar a la basura los cultivos de bacterias que se "estropeaban" con el hongo Penicillium. Me pregunto si no estamos tirando a la basura la valiosa información que los pacientes nos dan sobre cómo les gusta que les traten: el 90% quiere tomar menos antipsicótico, y el 90% quiere tomar nicotina. Intuyo que no es casual que, de los cientos de pacientes psicóticos graves que he visto, los seis más refractarios incluso al Leponex (Álvaro, JuanPe, Juan Carlos, Julio, Fabricio, Diego A...) eran, cosa rara en esquizofrenia, NO FUMADORES. ¿Investigará alguien sobre el papel de la nicotina en la esquizofrenia? Pista: la nicotina no es patentable...


miércoles, 24 de junio de 2015

La rabia



Un día de estos quiero hacer un pequeño inventario de las emociones humanas, relacionando cada una, a modo de señal, con esa dirección de lo deseable (o su opuesto) que nos indican.

Hoy quiero hablar de una de esas emociones que con frecuencia encontramos en nuestros pacientes, o en nosotros mismos, y que sin embargo tendemos a bloquear sistemáticamente, por temor a sus consecuencias.


Hablo de la rabia. 




Lo característico de dicha emoción es la mezcla de dolor y elevada tensión psíquica. Creo que la tensión psíquica sube cuando algo que merecía estar entero se rompe (y lo roto duele, como una herida, como el corazón cuando una muerte inesperada nos separa de alguien muy querido). 



Esquemáticamente, diría que en el caso de la rabia ese dolor tenso tiene que ver con la Justicia, o mejor dicho, con la percepción de la falta de ella. En función de si esa injusticia percibida se debe a un equivocado sentido de la misma, o a una verdadera e indignante INJUSTICIA, podemos distinguir dos tipos de rabia:


1. La enfermiza: la rabieta, esa que sienten los niños mimados, o los adultos ególatras cuando la realidad les devuelve a su verdadero ser, bajándoles de su pedestal de mentiras...


2. La genuina, esa que, citando al maestro Rodriguez, nos llega algunos días al contemplar el mundo herido, y sentir que podría ser mucho más justo, (dejo enlace a la canción)


"la rabia simple del hombre silvestre, 
la rabia bomba —la rabia de muerte—, 
la rabia imperio asesino de niños, 
la rabia se me ha podrido el cariño, 
la rabia madre por dios tengo frío, 
la rabia es mío, eso es mío, sólo mío, 
la rabia bebo pero no me mojo, 
la rabia miedo a perder el manojo, 
la rabia hijo zapato de tierra, 
la rabia dame o te hago la guerra, 
la rabia todo tiene su momento, 
la rabia el grito se lo lleva el viento, 
la rabia el oro sobre la conciencia, 
la rabia —coño— paciencia paciencia... 


Y esa que sentían ante la muerte absurda de sus compañeros los mineros de la canción de Victor Manuel , especialmente ése, "el más fiero", que "por no irse al patrón, llora en el suelo..."






Y luego está la emoción contraria a la rabia, la paz, que a su vez tiene dos formas


1. La enfermiza, también llamada indiferencia, del que pasa de largo frente a la injusticia porque no va con él, y al que Brecht dedicó su famoso mensaje , y Jesús de Nazareth algunas de sus frases mas duras (sí, imagino que él sentía rabia a menudo, de la buena, como en el templo al verlo convertido en mercadillo...) sólo superadas por sus frases contra los ególatras adictos a las riquezas, contra los desesperados en la verdad bondad y belleza de sus almas, y contra los que herían o corrompían (hoy diríamos pederastas) las almas de los niños (natación con piedra de molino al cuello, prescribía para estos...)



2. La paz que no es indiferente. Es la del que, tras la indignación, respira hondo, actúa, vuelve a respirar hondo, y sigue con sus afanes próximos...

La que sentimos, por ejemplo, quienes sabemos cuántos millones de vidas se salvarían apoyando al cigarrillo electrónico, vemos lo injusto del ataque al que ha sido sometido, y transformamos esa rabia en blogs como éste o éste . O quienes sabemos cuánto tiene que cambiar la psiquiatría, y transformamos esa rabia en blogs como éste o éste...



¿Y qué hacer con la rabia, suponiendo que la sentimos y no la bloqueamos?

Frente a ese dolor de algo que se rompe, la reacción más natural y primitiva es causar dolor (dañar al débil, afear lo admirable, robar lo complementario, o herir lo igual, como a sí mismo), como haría un animal herido que reparte dentelladas, o un ciudadano tratado injustamente que se toma la justicia por su mano (mira la película Relatos Salvajes...)

Pero hay formas más sanas de reaccionar: 

Está la forma inteligente, la de quien recibe dolor y decide buscar amor (busca autocompensarse, tratarse bien, olvidar, perdonar, no seguir extendiendo dolor a otros, ni condenarse a ese frío alimento de la venganza...). 

Y está la forma heroica, admirable, la de quien recibe dolor y decide crear amor, como Aurora Beltrán, mi paisana de Tahúres Zurdos, que cuando se sentía herida y rota, usaba ese dolor para crear canciones de amor... Esa manera de manejar la rabia dándole la vuelta, como esos hombres buenos que, otra vez en palabras de Brecht, son imprescindibles... y que al ver el mundo roto, tratan de arreglarlo.








martes, 23 de junio de 2015

Cómo dejar la medicación









He oído cientos de veces una expresión que, al menos en parte, suscribo: "Doctor, yo es que soy antipastillas". Y digo que lo suscribo porque de entrada, y en un mundo ideal, tendríamos que poder arreglar los dolores del alma de un modo natural

Pero soy realista, y la realidad también lo es, y una y otra vez nos recuerda que, dejando la medicación "a lo loco", a menudo se entra en espirales de reaparición de daño psíquico, o de urgencias, o de ingresos involuntarios...

Entiendo que la medicación es un complemento artificial que, como la ropa, las gafas de sol, los zapatos, los antihistamínicos, etc... a veces no tenemos más remedio que utilizar para que el mundo no hiera nuestra sensibilidad. Y que dicho complemento, en ocasiones, deja de ser necesario, y puede venir bien tomar la iniciativa para dejarlo (de hecho, una gran mayoría de pacientes va a dejar la medicación por su cuenta varias veces en su vida). 

Por eso, para que dicha iniciativa pueda llevarse a cabo de un modo prudente y efectivo, dejo aquí un breve apunte sobre...

Cómo dejar la medicación ( o reducirla al mínimo eficaz)


1. Nunca por tu cuentaLa psiquiatría incluye estados en que, por una emoción muy intensa, uno no es buen capitán de sí mismo. El sentido común se busca en común.


2. Imprime la hoja de psiquiatría en dos minutos, a modo de breve esquema diagnóstico.


3. Imprime lo de cómo tratar bien a cualquier paciente a modo de guía básica de enfoque terapéutico.


4. Imprime lo del librillo de psicofarmacología, a modo de complemento de lo anterior.


5. Vete a tu psiquiatra de confianza y dile serenamente: "me gustaría saber dónde estoy en el esquema diagnóstico" (le muestras el primer artículo), "y acercarme a esto" (la breve guía terapéutica), "usando lo mínimo de esto" (y le enseñas lo del librillo). 


6. Dale tiempo, dile que comprendes que le choque que un paciente le dé información escrita. Pero dile que comprenda que es lógico que te preocupes de tu salud, y que es prudente hacerlo yendo al medico. Dile que quieres ayudarle a que te ayude, con objeto de reducir todo lo posible los medicamentos que no sean imprescindibles. Si te dice que más bien sí,  pues poco a poco, al ritmo que veáis. 

7. Si te dice que más bien no, que de tu medicación ya se ocupa él "y punto", no te enfades. Estás ante un psiquiatra endiosado, pobre, no ha entendido el núcleo de su trabajo. Quizá, hijo de estos tiempos confusos, confunde aliviar con medicar, o autoridad con autoritarismo, o no ha desarrollado el buen arte de tratar a los demás como nos gustaría que nos tratasen... Pero eso nos puede pasar a todos alguna vez. Ya madurará. Dale la mano amablemente, y al salir, acércate al mostrador para pedir el impreso de cambio de psiquiatra...

viernes, 19 de junio de 2015

Arreglando el mundo








Es una frase hecha que, cuando gente con cierto conocimiento y decididos a hablar sin tapujos se ponen a hablar, arreglan el mundo

Personalmente lo he vivido muchas veces en charlas con buenos amigos (de hecho, a la vuelta, mi mujer me suele preguntar si ya hemos arreglado el mundo, y yo le suelo decir que un poco sí...).

Lo he vivido también en carreras de taxi que eran cursos acelerados de mundología (las verdades del barquero, que serían los equivalentes a los actuales taxistas: profesionales que compartían unos minutos de charla interesante con muchas personas, en un contexto en el que, por lo pequeño del espacio compartido, toca hablar de algo, y por la poca familiaridad que tienen conductor y conducido, ese algo suele ser un "lugar común"). Incluso lo he vivido en entrevistas a pacientes psicóticos productivos que eran lecciones impagables de geopolítica, metafísica, teología, o antropología jungiana (a veces descritas por médicos poco doctos como ideas pseudocientíficas, pseudofilosóficas, pseudomísticas, pseudoconspiranoicas y demás jergafasia pseudopsicopatológica...). 

La sabiduría popular ha detectado la intuición y la experiencia de cuánto de verdad hay en esas reflexiones de las personas poco encorsetadas por lo políticamente correcto (lo que la vida en polis nos ha hecho tener que inhibir...). Esa sabiduría es la que explica ese ánimo que se da a los niños para que dibujen soluciones, o esa clásica estampa del parroquiano acodado en la barra del bar mientras predica con voz aguardentosa la solución a los defectos de su país, o de su equipo de fútbol. Y en esa sabia sentencia que dice que los locos, los borrachos y los niños dicen la verdad... 

Así pues, voy a hacer una breve reflexión al respecto, en forma de instrucciones para arreglar el mundo. Aunque quien quiera, puede escucharlo con música y voz de Michael Jackson.

1. Nunca intentes arreglar el mundo a solas, ni sigas a iluminados que lo pretendan: el sentido común se busca en común.

2. Escucha las verdades de niños, locos y borrachos, pero no las sigas al pie de la letra: intuyen verdades puras, pero les falta templanza realista. Les falta un Sancho Panza.

3. Lo que no esté roto, no lo arregles. Para detectar eso, en general, lo entero nos hace felices, y lo roto, nos rompe por dentro (salvo a los desalmados, que les causa risa sardónica...)

4. Sigue la ley del mínimo esfuerzo (no confundir con la pereza o tibieza): lo verdadero, bueno y bello, es atractivo per se.

5. Sueña mucho, y sueña despierto, pero recuerda que los sueños sólo marcan direcciones: son como el senado, que da sentido y sensibilidad, pero que luego deja paso al parlamento, para que hablen y pongan lógica.

6. Nunca corrijas un error con otro error. Evolución sí, revolución no. Que la solución no implique dañar. De hecho, si los piensas en paz, implica justo lo contrario: amar.

7. Céntrate en lo deseable, no en las mil y un maneras en que las cosas no se han de hacer.

8. Recuerda que muchos sabios nos han dicho que lo sencillo funciona mejor (Ockam, Siddarta, Cristo, San Francisco, Amancio Ortega, Steve Jobs, la naturaleza...).

9. Reúnete con tus semejantes en talentos, para hacerlos crecer, y con tus complementarios en talentos, para que siempre haya ojos que saben ver lo que otros no saben.

10. Antes de arreglar lo lejano, arregla lo cercano (tú mismo, y tus próximos).

miércoles, 17 de junio de 2015

Versos cantables de psiquiatría

Aquí dejo una selección de poemas que, con acordes sencillos, se convirtieron en canciones para algunas de las fiestas de familias que organizamos en la Unidad. Las grandes verdades se entienden mejor con metáforas, se aprenden mejor con rimas, y apetecen más si se cantan en grupo...







Versos 1: Haciendo oir mi voz

Versos 2: Montañas

Versos 3: Soneto a los que luchan por la vida

Versos 4: Libertad

Versos 5: Felicidad

Versos 6: Me sobran los motivos

Versos 7: Integrados

Versos 8: Gracias

martes, 16 de junio de 2015

Versos cantables de psiquiatría 7







INTEGRADOS

A veces no soy como me veis ahora
tengo mis momentos no tan sonriente,
un ojo guiñándole al otro que llora
y un par de complejos que escondo a la gente.

 Me canso deprisa si no me acompañan,
 no siempre confío en buenas intenciones,
 a veces me asusto, siento que me engañan...
 Prefiero buscar que escuchar soluciones.

 Soy multipolar, trato de ser templado,
 adicto a soñar con los ojos abiertos,
 cuando no me entero, me siento apartado,
 cuando me levantan me animo y despierto
 
(TODOS)

CON TU COMPAÑÍA Y MIS INVITACIONES

PONEMOS ABRIGO A LOS MALOS MOMENTOS

TÚ ME DAS ALIENTO, YO TE DOY CANCIONES,

QUE HAGAN UNA BRISA CON LOS MALOS VIENTOS

  
SABEMOS QUE HAY LUZ MÁS ALLÁ DE LAS SOMBRAS

SABEMOS SUMARNOS SIENDO DIFERENTES

SABRÉ QUE ERES TÚ SI AL MIRARME ME NOMBRAS

SABRÁS QUE SOY YO SI AL MIRARTE ME SIENTES



A veces no somos como ahora nos ves,
a veces se tiñe de oscura esta lente,
momentos que andamos todos a la vez,
momentos de remo contra la corriente.

Hablamos de más cuando no nos callamos.
Queremos de menos si estamos dolidos.
Sabemos seguir cuando nos tropezamos.
Sabemos volver cuando estamos perdidos.

Tenemos aromas, tenemos raíces,
tenemos la norma de aquella manera,
tenemos carácter, tenemos matices
queremos el mundo puesto por montera

(TODOS)

LLEVAMOS EL RITMO EN TANTOS CORAZONES

NO NOS RENDIREMOS Y ESO ES LO QUE CUENTA

SI TE FALTAN GANAS YO TE DOY RAZONES

SÓLO SE EQUIVOCAN LOS QUE NO LO INTENTAN


BUSCAMOS LA PAZ EN MEDIO DE ESTA GUERRA

SEGUIMOS LA ESTRELLA DE UN SUEÑO LEJANO

Y SI EL CIELO A VECES NO LLEGA A LA TIERRA

EN EL HORIZONTE SE DARÁN LA MANO...