domingo, 17 de mayo de 2015

Egolatría





Hoy quiero hablar de uno de los males que más asolan a los habitantes de estos tiempos, y que más contribuyen a llenar las consultas de los psiquiatras: la adoración al propio ego.

Si en otros tiempos los humanos adoraron a ídolos, a becerros, a los bienes materiales, al sexo, al poder... hoy, sin perder esas "latrías", los postmodernos han encontrado algo aún más adorable: su Yo.


Porque yo lo valgo. Yo mimé conmigo. Yo voy a mi psicoanalista. Nadie me entiende. Me tengo que cuidar yo solito. Voy a reclamar MIS derechos. A solas soy alguien y en la calle nadie. El infierno son los otros. Voy a comprarme un yoyo. Voy a hacerme un selfie con mi I phone...

Y así, los listos comerciantes del dolor ajeno, se frotan las manos al ver cómo su divide y vencerás va creando más y más soledad en multitud de personas, que, desprovistas del afecto normal y de la validez natural que da la vida en compañía del grupo, buscan el autoafecto de filias y compulsiones varias (fugaces e insatisfactorias, y normalmente a cambio de dinero, como decía en una entrada anterior), y la autovalidez (frustrante) de tratar de parecerse a modelos artificiales...

Y claro, luego vienen las ansiedades (se teme perder lo que se siente frágil, con razón), la depresión (se añora lo que en el pasado sí saciaba), la paranoia (los semejantes pasan a ser ajenos que amenazan nuestro espacio de confort), las obsesiones (se repite una y otra vez la búsqueda infructuosa de la paz, a pesar de que la realidad nos recuerde que ese no es el camino...), los trastornos de personalidad (la avidez de afecto y validez transformada en actos extremos), y los tóxicos (ya escribí al respecto).

Y de nuevo, otros empresarios, se frotan las manos viendo subir las ventas de psicofármacos, drogas ilegales, alcohol y demás ansiolíticos solitarios...

Qué pena. Con lo sencilla que es la solución. Mira a los animales mansos, cómo alivian sus temores: en grupo, en manada, en bandada, en banco, en rebaño, en clan... en Compañía.

Así pues, si en otra entrada invitaba a no adorar a los superdotados, permitidme que hoy añada otra sugerencia: no te adores a ti mismo.





Y todo esto, a cuento de que el otro día estuve en un espectáculo/conferencia en el que el ponente principal, una persona por quien siento gran respeto, se calificaba a sí mismo de ególatra. Lo cierto es que lo hacía con la sencillez con la que suele dirigirse a los espectadores cada semana, y su propia actitud desmentía la gravedad de sus palabras. Pero creo que, en estos tiempos de confusión terminológica, puede que incluso él mismo se creyese de verdad que lo es. Y lo cierto es que no lo es.

La egolatría es una actitud que personalmente me resulta repulsiva, así que la detecto con cierta facilidad, y en este caso, en alguien a quien como digo veo semanalmente, no la detecto. Veo, eso sí, que habla a menudo de sí mismo, pero lo hace porque siente una muy intensa repulsión hacia la mera posibilidad de que alguno de sus espectadores crea que miente, o se ría con risa indigna de la dignidad de las cosas de las que habla. Y para conjurar esa posibilidad, hace lo que en otros muchos casos han hecho las personas sinceras: poner su propia vida, concreta, real, palpitante y coherente desde la infancia, como testigo vivo de lo que se afirma, ya que uno puede mentir con las frases breves y rotundas, pero no con las narraciones largas, cotidianas y concretas de su propia vida, si forman un todo auténtico. Así pues, querido I. con nombre de Visitante, o de Portador de Buenas Noticias, si alguna vez lees esto, queda tranquilo. No te adoras a tí mismo. Adoras lo adorable (la verdad, la bondad, la belleza, tu familia y tus amigos) y sólo pareces narcisista a quienes no aprecian el talento, y obsesivo a quienes no entienden la meticulosidad con la que hay que encajar esa música de Pink Floyd en ese momento concreto... Eres, sencillamente, un enamorado de lo que haces, libre, y feliz, y compartes lo que llevas años buscando y encontrando...

ALMA en este mundo...




Normas de la planta


Cuídate: hay que ir a actividades, hay que tomar lo prescrito, hay que cumplir los compromisos de salida, hay que asearse y recoger la habitación, hay que prepararse el propio pastillero, hay que responsabilizarse de las citas mediante el uso de agenda, y de la puntualidad mediante despertador

Cuida a los demás: procura mantener un espacio limpio, sereno, optimista, pero habla con libertad también de lo mejorable en los momentos dedicados a ello (individual si es de tu intimidad, grupal si nos afecta a todos).

No te dañes: se actuará en caso de fuga, consumo de tóxicos, autolesión o abandono de tratamiento/aseo/alimentación.

No dañes a los demás: no se permiten (y se actuará para interrumpirlos) insultos, amenazas, faltas de respeto a la intimidad de otros (no se entra en otras habitaciones, no se aborda sexualmente, no se habla de su intimidad a terceros, no se les pide insistentemente bienes que se reparten en el control como dinero, tabaco o móvil).






COMPLEMENTO A LAS NORMAS DE PLANTA (VERSIÓN PARA LOS PROFESIONALES) 

1.      La aplicación de las normas se hará bajo el principio de equilibrio entre cuatro factores importantes:

a)  adaptación al déficit del paciente por un lado, con beneficio también para todos al promover un estilo ético y un clima de ayuda (flexibilidad)

b)  beneficio de todos al haber estructura, y beneficio para el paciente al fomentar autonomía y autoorganización (necesidad de normas y horarios)

c)  sentido común: hay que intentar que no resolvamos un problema creando otro mayor (proporcionalidad)

d) autoridad: en caso de dudas, pacientes y familiares preguntarán a auxiliares, auxiliares preguntarán al enfermero, el enfermero al tutor (si es la terapéuta, el psiquiatra o la psicóloga), el tutor al facultativo(psiquiatra o psicólogo), y el facultativo a su coordinador .

2.      Mantenemos como normas las expuestas en el tablón de anuncios, que se dejarán también a la vista en carpeta de planes y pautas.

3.      Lista de aclaraciones a las normas que se dejarán también a la vista en carpeta de planes y pautas.

a.      Ante dudas (especialmente en aspectos que puedan comprometer la seguridad propia o de terceros) confirmar con tutor o psiquiatra de guardia
b.      La pautas, asistencia, contratos terapéuticos se evaluarán los jueves de 13 a 13.30 con turno de mañana, y los lunes de 15.10 a 15.30 con turno de tarde.
c.       Se aceptan sugerencias (ver plástico en carpeta de pautas) en cuanto a pautas concretas de pacientes.
d.      El orden de prioridad de pautas en caso de discrepancia es (de mayor a menor prioridad): indicación verbal directa de tutor o psiquiatra (que luego deberán dejarla escrita), indicación escrita en Pautas generales de libro de pautas, indicación escrita en hoja de fin de semana, indicaciones de Contrato Terapéutico/pauta compleja/horarios/plan económico en libro de pautas, , normas de la UHTR1, normas generales de la Clínica. NO SE APLICARÁN NI AMENAZARÁ CON APLICAR SANCIONES O RESTRICCIONES NO ESCRITAS EN ESTOS LUGARES CITADOS, y si se consideran indicadas, habrá que avisar en el momento al facultativo presente.
e.      Por las mañanas habrá un horario de desayuno fijo, teniendo que bajar el paciente con puntualidad y aseo (se definirá aseo según pauta individual valorada por personal auxiliar y enfermera, procurando ser proporcionales, y planteando que la higiene en profundidad puede acordarse con algunos pacientes en horarios o frecuencias diferentes de una ducha diaria a primera hora de la mañana). Después de éste, sólo se administrará refrigerio si hay indicación médica o de enfermería (hipotensión, hipoglucemia, etc).
f.        En general se invitará al paciente que no guarde una higiene mínima a abandonar el espacio común hasta que se asee. En caso de tratarse de actividades, se dará por no asistido, reflejándolo en el parte y aplicando la pauta de inasistencia. En caso de la comida, el paciente comerá en su habitación, y perderá media hora de la próxima salida.
g.      El horario de entrada en la asamblea no será posterior a las 9.40. Tras la asamblea, ningún paciente podrá permanecer en la cama sin autorización expresa del tutor. Se cerrarán las habitaciones vacías.
h.      El que acuda a sus actividades por la mañana tendrá salidas al café de 14 a 15 h. El que acuda a sus actividades por la tarde saldrá a comienzo de la hora libre. El que no acuda a las actividades por la tarde, perderá media hora de salida por cada hora de ausencia.
i.        Al paciente que incumpla normas que precisen intervención inmediata pero no generen situaciones de riesgo inmediato (entrada en otras habitaciones, fumar en sitios no autorizados, conducta molesta en actividades grupales, traer comida u otros objetos no autorizados) se intervendrá en el momento (pidiendo que salgan del sitio o entreguen el objeto) y se anotará en carpeta de enfermería si es destacable por gravedad o reiteración, y sólo se avisará al tutor o psiquiatra en caso de oposicionismo activo del paciente.
j.        El paciente que incumpla normas que no precisen intervención urgente (retrasos, no devolución de carnet o dinero para supervisión en control, etc) será reflejado en el evolutivo y valorado en reunión de la mañana siguiente por tutor .
k.       Cuando se considere que el reflejo en el evolutivo no ha producido resolución suficiente, se anotará de modo destacado en evolutivos siguientes, o incluso se dirá en persona al tutor (en la siguiente reunión de coordinación semanal, o antes si es urgente).









miércoles, 13 de mayo de 2015

Gracias






Caramba, cómo pasa el tiempo. Llevo ya cuatro meses de blog, casi noventa entradas, y aún no he dado las gracias (es decir, por escrito, ya que en persona es una palabra que digo y escucho muchas veces...)

Así pues, y sin que parezca una despedida (que no lo es, ya que tengo unos noventa borradores en proceso) aquí va una lista no exhaustiva de todos aquellos que me dieron gratis, a cambio de unas sencillas gratias, muchas de las cosas que he vivido y aprendido.

GRACIAS

A mi padre, que fue capaz de sonreír desde una cama, y de transformar las mioclonias en un rock and roll...
A mi madre, que cuidaba, pero no hablaba de enfermedad, sino de poesía, de belleza, de educación, y de vida.
A mis hermanos, amigos y familia, por acompañarme, reforzando lo sano, corrigiendo lo torcido, y dándome su afecto.


A mi equipo, que con buen humor nos ayudamos a encontrar el sentido común, lo tenga quien lo tenga en cada momento. A Ana, que nos enseña a tener esperanza en el potencial de madurez de los pacientes. A María,  que nos enseña a confiar en el efecto sanador de la responsabilidad entregada a las personas. A Mar, que abriga con sabiduría las necesidades sociales de nuestros residentes. Al equipo de enfermería y auxiliares, de nombres cambiantes pero con un mismo espíritu: cuidar. Y a mí, que en el equipo enseño a confiar en la recuperación a través de los tratamientos, especialmente si hay signos bipolares sin estabilizador previo, o psicosis refractaria sin clozapina previa.

A muchos pacientes, que me enseñaron la manera menos dolorosa de ayudarles. Que me enseñaron la lógica interna de la enfermedad mental. Que me muestran cuánto se puede cambiar, y cuánto talento aparece cuando se retira el velo de daño y de prejuicios. Y que me dan ejemplo de tenacidad, resistencia, fuerza y... paciencia.

A muchos familiares, ejemplo vivo de amor extraordinario. Que insisten con la tenacidad del que ama mucho. A Rafaela, a Purificación, a Pilar, al padre de Álvaro, a la madre de Celia, de Rafael, de David, de Óscar... no cabéis todos aquí, pero sí en mi memoria.


A Chesterton, por enseñarme que las paradojas no son recursos estéticos. Son reflejo real de lo paradójica que es nuestra aproximación a la realidad.

A José Antonio Marina, que me enseñó un modo de crear pensamiento poco a poco, y la grandeza de la inteligencia creadora.

A Desmond Morris y Myhalyi Csiksenmihalhy, que me recordaron la semilla del ser humano en el alma de un mono desnudo.

A muchos psiquiatras maestros: Pilar Nieto, sabia, Enrique González duro, anti-tontipsiquiatria, a Eduardo Barbudo, toda una cura de humildad para psiquiatras que se crean inteligentes, a los MIR que rotan por la planta, maestros del arte de aprender sin prejuicios, y a todos los psiquiatras que con su buen hacer me dan ejemplo.

Y a ese colosalmente viejo vagabundo que diría Silvio, a quien tan difícilmente vemos a través de las lentes, pero tan fácil de ver en cada corazón justo, en la historia, y en el Universo. Y a quien encomendamos a las personas cuando nos despedimos de ellas diciendo ...

A DIOS

lunes, 11 de mayo de 2015

Versos cantables de psiquiatría 6

La entrada de hoy no va de psiquiatría. Bueno, o sí. Porque es un homenaje a un profundo conocedor del alma humana. Y porque quiero. Bueno. En realidad, me sobran los motivos...

Va por tí, Joaquín.
Y por tí, Sergio. A ver esa versión del boulevard de los sueños rotos...





De sobra sabes que eres de primera,
que no mientes si juras que darías
toda una noche entera
por cada primavera...
Y sin embargo un rato cada día,
ya ves, te encenderías con cualquiera,
compartirías tu ceguera.

A medias conmovido y encantado
de haberte conocido, lo confieso, tú,
que tanto has curado, tú,
que no has engañado,
sabes igual que yo que, hasta los huesos,
sólo calan los besos que no has dado,
los labios del pecado.

Porque un concierto sin ti es una manada,
una danza del fuego empastillada,
un laberinto de luz y vino tinto,
un velo de humo falso en la mirada.

Y me embelesan los versos que vas dando,
y sin embargo cuando cantas sin mí,
contigo siento.
Y con todo, sí cantas a mi lado,
que si me voy, te llevo descargado,
como un genio sin dueño:
guardado en el bolsillo sin costuras
que copia, sin robarte, tu hermosura...



Claro que hay que contarlo, y te lo cuento:
cuando salgo a la calle alguna vez
y a medianoche encuentro
gente de mal beber,
me dan pena las pobres princesitas,
y las viejas Julitas sin Romeo...
Bien sabes lo que veo.


Porque una fiesta sin fuego es artificio:
traficantes buscando beneficios,
un mal reflejo
mintiéndole a un espejo,
un éxodo de ruidos y orificios.

Y cuando vuelvo a escucharte sí que hay fiesta
y versos con orquesta y flores de un día
con oficio,
porque cien no es igual que uno con ceros
y el lunes al volver con tus boleros
nos sobran los motivos...

y el cielo de tu boca es purgatorio...

y tus pupilas pueden vernos vivos…

miércoles, 29 de abril de 2015

Los ciclos de la vida





La vida va pasando por etapas que, como las manecillas de un reloj, van avanzando en un círculo que se repite en miles de vidas.

Lo anterior, siendo bien sabido, no es sin embargo a veces bien sopesado en su influencia sobre nuestra salud mental.


Vamos a ver un poco por encima los ciclos que seguimos las personas.



El gran ciclo de la vida:

Nasciturus: Humano (fruto de humanos) animado (con ánima, o sea, vida) sin nombre, zigoto, embrión o feto, formándose dentro de su madre. 
Bebé: humano con nombre (persona), que no sabe llamarse. Está para que le cuiden. Sería el "invierno" de la vida.

Infante: humano con nombre ajeno, que sabe llamarse (o sea, con alma, espíritu, psique, o como tu formación llame a esa parte con la que hablamos con nosotros mismos). Está para que le cuiden, le nutran y le enseñen lo general, y potencien aquello que se le dé especialmente bien. 
Adolescente: humano con nombre propio, que se llama (o sea, que usa su alma), pero que aún tiene insuficiente autonomía para la vida en comunidad (adolece, de manera dolorosa para sí y para quienes le rodean...). Está para aprender lo que decida aprender. Serían la "primavera" de la vida.

Adulto joven: humano con nombre propio, que se llama, con fuerzas máximas, y suficiente autonomía, pero sin experiencia. Pueden cuidar físicamente a la tribu, o fundar la suya propia.

Adulto senior: aquel con fuerza intermedia y mayor experiencia que el joven. Pueden liderar físicamente a la tribu. Sería el "verano" de la vida.

Adulto senecto: aquel con fuerza justa, pero máxima experiencia. Pueden cuidar a la tribu, y los senior harán bien en consultarles. Protegen el patrimonio cultural.

Adulto provecto: aquel en quien la edad es una carga, sin fuerza, o con la experiencia olvidada. Está para que le cuiden.(La diferencia entre senecto y provecto no radica en la simple "edad cronológica", sino en la autonomía, y depende del cuidado que hayan recibido, se hayan dado, y puedan dar.) Sería el "otoño" de la vida.
Y al final del otoño... Difunto: cuerpo humano con nombre propio, ya sin vida y sin alma, pero que está para que le honren con la dignidad que merece su recuerdo.



La familia, o las comunidades, o las empresas, o los equipos... también pasa por etapas:

un comienzo primaveral de flores y frutos,
una etapa veraniega de asentamiento (y algunas tormentas de verano),
un otoño de madurez, y algunas lágrimas, o migración de alguno de sus retoños ya crecidos...
y un invierno que puede congelarlo o ser el preámbulo de una nueva primavera...


Y luego están los ciclos pequeños, tanto para varones como para mujeres:


Digamos que en el varón influye más el Sol (tiene un ciclo anual )


inhibición y crecimiento invisible en invierno. 

hiperactividad en primavera: tiempo de siembra
serenidad fructífera en verano
aumento de actividad recolectora en otoño 


La mujer lleva un ciclo lunar (28 días) de acuerdo con su ciclo mens(tr)ual 


inhibición menstrual y sereno optimismo postmenstrual (invierno lunar) se renueva

de fogosidad periovulatoria (primavera lunar) busca procrear
serenidad esperanzada postovulatoria (verano lunar) se cuida, y cuida el nido
irritabilidad premenstrual (otoño lunar) si no ha habido gravidez

En el trabajador, está el ciclo semanal (modo ironía on) de 
viernes tarde-domingo "veraniegos" 
lunes-martes "otoñales", 
miércoles- jueves "infvernales"
y jueves noche-viernes de primaveral sprint/g final...

Y en cualquiera, el ciclo circadiano

inhibición y crecimiento invisible de 00 a 06h. 
hiperactividad en la mañana: de 06 a 12h
serenidad y descanso a mediodía-tarde de 12 a 18h
aumento de actividad recolectora (recogidas de niños, tareas, cenas, acostares, etc...) de 18 a 24h

Así pues, la próxima vez que nos preguntemos cómo está alguien, observemos cuándo (en qué ciclo suyo y nuestro) le hacemos la pregunta...



Quiero terminar hablando de los miniciclos que, aunque parecen poco importantes en psiquiatría, son esenciales para mantener (o recuperar) la calma...




el de la sangre: en su circuito corazón-miembros-corazón-pulmones-corazón... de 1 minuto

el de la respiración inspiración-pausa-espiración-pausa: 4 segundos

el del latido cardiaco: sístole-cierre de válvulas-diástole-cierre de válvulas: 1 segundo






Y ya otro día hablaré de los ciclos suprahumanos (los de las sagas, los imperios, las civilizaciones, las especies, los planetas, las estrellas y el universo...)




viernes, 24 de abril de 2015

Cómo tratar bien a cualquier paciente







Voy a hacer aquí un ejercicio de minimalismo, entendido como el arte de realizar lo esencial, adaptado a las circunstancias, pero sin concesiones a detalles accesorios, inútiles y costosos.

Voy a imaginar que atiendo a cualquier paciente del mundo, y a tratar de dar las orientaciones básicas en función de cada caso. Para que se entienda mejor, pondré enlaces a otras entradas del blog en las que abundo en algunos temas.

A ver qué tal.

Empecemos por definir motivo de consulta

Siempre es el mismo: un daño (dolor o déficit que quita paz o libertad), 

propio (angustia, ansiedad, tristeza, rabia) o ajeno (violencia, o conducta preocupante para quien le quiere y la ve, o torpeza inapropiada para los talentos que tenía), 

subjetivo u objetivo (en realidad esto segundo es lo narrado por otro, así que quizá mejor decir subjetivo de terceros).

Empezamos a intervenir:

Si del breve relato inicial se desprende grave alteración del juicio, sujetarle (o sea, hacer que no pierda su ser de sujeto, y llamar a más personas, y empezar a turnarse para contener y observar). No hablo de correas. Hablo de samur, policia, personal, otros familiares...

Si del breve relato inicial se desprende incongruencia de los síntomas con sus antecedentes psíquicos, derivar a medicina interna

Si ya hay condiciones de seguridad previas (conducta, patología somática urgente) podemos hacer preguntas para filiar el daño (ver psiquiatría en dos minutos). 

Y a partir de ahí: tratar

A. Si es daño por circunstancia dolorosa, escucha empática e invitación al cambio si es algo cambiable, o a manejar las valiosas y legítimas emociones... E invitar a tomarse bien su tiempo...

B. Si es daño por personalidad vulnerable, valorar (a través de su conducta) si lo que busca ávidamente es afecto, pertenencia, autonomía o autorrealización (todos buscamos todo: lo que causa daño es hacerlo ávidamente, y cada trastorno de personalidad es la búsqueda ávida de alguno de esos bienes, o de todos a la vez, como pasa en el TLP, o a través del daño ajeno, como pasa en el trastorno antisocial). Normalmente: tras cada compulsión lo que hay es un gran deseo (filia) de una de esos bienes, o un gran rechazo (fobia) a su pérdida. Una vez encontrado qué busca y de qué huye (en esencia) invitarle al cambio tanto si es un niño, o un senior, o un superdotado, o un paciente crónico. El fundamento es el mismo.

C. Si el daño es por consumo de sustancias, indicar una retirada progresiva, pero sólo tras haber identificado el deseo que había tras esa compulsión (como digo más arriba, y abundo en esta entrada)

D. Si es por causa somática tratable, tratarla, y aliviar mientras tanto los efectos secundarios de la causa somática o su tratamiento

E. Y si es por vulnerabilidad cerebral (genética o adquirida) en forma de hipersensibilidad... Depende

E.1. Si es hipersensibilidad del ánimo (cuadros afectivos) lo explico ampliamente en esta entrada, pero si con lo natural no es suficiente, se deben dar eutimizantes, y sólo neurolépticos o timolépticos cuando aparezca exaltación o depresión clínica, y con mucho cuidado, para no inducir virajes.

E.2. Si es hipersensibilidad a los detalles (cuadros obsesivos) dar técnicas de relajación, aconsejar apoyo practico para lo diario (secretario, empleada de limpieza, enfermera) y que viva en un entorno lo más sencillo y austero, sin miseria, claro, y que busque un trabajo para el que la minuciosidad sea virtud.

E.3. Si es hipersensibilidad a los procesos del hemisferio no dominante (antes llamado don de profecía, pero que adquiere forma de esquizofrenia en esta esquizo-sociedad que obliga a vivir inhibiendo fenómenos mentales.. ) darle el apoyo de lo crónico, lo senior y lo superdotado (tienes los enlaces arriba), con especial hincapié en un entorno sereno, sobrio, sin sobreestímulos, y con herramientas para cultivar la armonía (música, yoga, nicotina sin humo...). Como (actualmente) con lo natural no es suficiente, se deben dar neurolépticos a dosis más bien baja (el mejor, la clozapina).

Y tres cosas breves sobre los tratamientos 

Viene bien abordar todo lo anterior acompañado: el sentido común se busca en común. Otro día hablaré de las terapias grupales, sistémicas, familiares, de pareja, etc...
Si uno es ese apoyo, hay que cuidarse, y saber cuidar (tienes varias entradas al respecto en este blog)
En psicofármacos, casi siempre menos es mejor

jueves, 23 de abril de 2015

Libros cuerdos





Hoy, día de las letras, celebración coincidente de las muertes de Cervantes y Shakespeare, quiero hablar aquí con el máximo respeto de los protagonistas de los libros más leídos del mundo: El Quijote, y el Nuevo Testamento. 

Ambos son libros que obligan a leer a muchos niños, con el error de quien nutre con poemas de amor a quien aún no ha amado. Y claro, los niños prefieren a Harry Potter, con razón... Si de mi dependiera, ambos libros deberían estar desaconsejados a menores de edad mental, para que no se inmunicen, generando prejuicios, ante dos historias tan universales... Sospecho, dicho sea de paso, que ambos son reflejo literario de personas admirables que existieron de verdad.

Y escribo esta entrada porque, en la necedad postmoderna, alguna vez han surgido debates en torno a la salud mental de sus protagonistas ...

Empiezo por don Quijote

En la vergonzosamente simplona taxonomía psiquiátrica actual, los debates giran en torno a diagnósticos como trastorno bipolar (esa grandiosidad, ese entusiasmo, y ese realismo quasi depresivo al final...), pero surgen también expertos que apuntan a una esquizofrenia, un Asperger, un trastorno adaptativo por agotamiento lector (quizá el DSM VI pueda incluir la bibliofilia como trastorno...), etc, etc...

Bobadas.

Don Quijote era un hombre enamorado, capaz de ver la Dulcinea que hay en una Aldonza. 

Era un hombre cultivado, que alimentó con historias hermosas su mente ideal, y no fue mezquino, como bien dice Chesterton de esos que leen acerca de estatuas de dioses sin avergonzarse de su propia desaliñada e indolente fealdad; estudian los testimonios de actos magnánimos y públicos sin avergonzarse de sus vidas ensimismadas y ocultas. Se han convertido en ciudadanos de un mundo irreal y, como los indios en su paraíso, persiguen con jaurías de sombras un ciervo de sombras (enlace) Como el cura, el barbero y el ama de llaves, que le quemaron los libros...

Era un hombre sensible, que no pasaba inconmovible ante el dolor ajeno. 

Era un hombre de acción: actuaba frente a las injusticias. 

Era generoso: daba gratis, porque el motivo (proteger a los desvalidos) lo valía. 

Era valiente: puso su salud en riesgo más de una vez. 

Fue tomado por loco: es normal. Cuando una sociedad de alma pequeña ve a un idealista que arremete contra los gigantes del sistema, le parece un fanático enfadado con un escaparate, o un molino... 

Y era, sobre todo, tremendamente cuerdo. Sabiendo que los idealistas suelen ser descuidados en lo práctico, se hace acompañar de un buen escudero, hombre pragmático y terreno a más no poder: el buen Sancho Panza. Es curioso: el amor a una idea hermosa es tan contagioso, tan atractivo, que al final, incluso Sancho, el pragmático, el terrenal, el hombre-panza, termina enamorado, y quiere volver a recorrer el mundo desfaciendo entuertos y salvando doncellas, mozos y viudas... 

Y es entonces el bueno y cuerdo de Alonso Quijano quien, nuevamente con realismo, le dice ahora no, amigo Sancho, eso seria locura...




¿Y Jesús de Nazaret? 

Por razones similares a don Quijote, se le podía tildar de bipolar (esas ideas mesiánicas, esa tristeza en el huerto de los olivos, esa madre que hablaba con ángeles, esa grandiosidad de decir que era hijo de Dios...).
Y como en psiquiatría simplista todo se parece, también surge en el debate de "expertos" el diagnóstico diferencial de cualquier psicosis: esquizofrenia, trastorno delirante, trastorno de personalidad, reacción psicótica a sustancias...

Pero vamos a dejar, como otras veces, que los simples sigan con sus debates bizantinos, y vamos a revisar lo que sí sabemos. 


Sabemos que Jesús era un niño despierto, educado en la cultura y fe hebreas, pero también criado de pequeño en Egipto, lo cual sería enriquecedor sin duda. Posiblemente fue nutrido por gran afecto materno, y por un ideal paterno de padre ya mayor, y de pueblo patrio, pero sin patriotismos excluyentes. Se cuenta que con once años debatía con los sacerdotes en el templo, y si has conocido a algún niño de once años culto, sabes que es poco frecuente, pero posible. 

Sabemos que no se sabe qué hizo desde su juventud a sus 30 años, pero que su familia, siendo sencilla, era conocida en Judea (¿no es ese el hijo del carpintero?). 

Sabemos que era un buen poeta (habla en metáforas, entiende la esencia tras lo literal de las Escrituras, usa parábolas, resume todas las leyes en dos muy sencillas de amor...). 

Sabemos que su modo de entender el mundo y la vida guarda muchos paralelismos con Sidarta Gautama (dejo enlace), los vedas, y la cultura del norte de la india (y a pie desde Judea se llegaba en aquella época con relativa facilidad, atravesando Persia/Irán, o en barco,mira el mapa y verás que no hay más distancia que diez veces la que hay entre Judea y Egipto). 



Resulta verosímil, pues, que esos años "desconocidos" de su vida hubiese querido seguir conociendo sabiduría, y acudiese a formarse a oriente, o bien entrase en contacto con comunidades que se habían formado ahí. Así, además de sabiduría, pudo haber aprendido un modo de vida comunitario, y quizá técnicas de sanación oriental hindú. Ahora imagina que alguien con esa formación (educado en las costumbres hebreas, hindúes y egipcias, cosmopolita, sanador y sabio) vuelve a su tierra natal y se dedica a señalar un modo de vida sencillo, de amor al semejante, de elogio de la humildad y crítica de la hipocresía, de respeto a los marginados por el judaísmo oficial (enfermos, prostitutas, tullidos, pecadores, paganos, niños, mujeres, mendigos...) y crítica firme pero serena a los poderosos y adinerados...

Hasta aquí, veo poca enfermedad, y mucho de admirable (etimológicamente, milagro significa "lo ad mira oculum", hacia lo que deben mirar los ojos, lo admirable). 

E imagina que, actuando con coherencia, se dedica a sanar gratuitamente a la gente que se lo pide con sencillez, insistiendo en el carácter natural (cualquiera puede hacerlo si confía, en la técnica, supongo) y huyendo de cualquier sombra de magia (aunque sus espectadores, gente sencilla, admirados por los ad miraculum, se empeñan en darle este sentido...). Me imagino a Jesús suspirando, repitiendo una y otra vez con paciencia que lo importante es cuidar  al enfermo, no despreciar al "endemoniado" ni al catatónico que parece muerto o paralitico (y al ver casos concretos, tratándoles) y levantando a más de un ciego o sordo simulador o histérico, mediante una charla serena y confidencial. 

Incluso sus otros milagros son, como mencionaba ayer que pasa con la historia que contamos a los niños el día de Reyes, actos mágicos para las mentes sencillas, que esconden realidades admirables para quien los mira con profundidad (daba de comer a muchos repartiendo con sensatez lo que se recoge de aquí y allá, permite que una boda siga la celebración enseñando que si se mezcla con agua el poso de las tinajas de vino, sale un zumo de uva delicioso, enseña a sus apóstoles el uso del cayuco, esa mínima expresión de barca muy usada en la India, que se maneja de pie si se confía y se mantiene el equilibrio, detecta los signos sutiles que avisan de la presencia de peces a la derecha de una barca, o del fin inminente de una tormenta...)

¿Y sus profecías?, pensará alguno. Bueno. Cuando alguien sabe mirar e intervenir, la vida es tan predecible como ese juego de origen indio, el ajedrez...


Por todo ello, y mucho más, pienso que Jesús, en lo que conocemos, no actuó como un loco. Actuó como el mejor y más auténtico sanador de almas y cuerpos (hoy diríamos psiquiatra) de la historia. Y así, con ese doble sentido próximo y remoto, mientras decía a sus prójimos "venid a mí los que estéis cansados y agobiados, que yo os aliviaré", millones de personas remotas en espacio y tiempo, cansadas y agobiadas, han encontrado consuelo bien próximo en sus palabras...

Y estoy seguro de que, de vivir hoy, estaría mucho más cómodo entre los pacientes pacientes que entre los endiosados psiquiatras.



Alguno quedará aún con preguntas. ¿Y lo de la Transfiguración, oiga, con Pedro, Juan, Santiago, Elías y Moisés? ¿Y su muerte y resurrección? Eso también tiene explicación, creo, pero hoy no toca contar mi hipótesis, porque podría causar risa o escándalo, y no sería justo.


miércoles, 22 de abril de 2015

Tratemos bien a los niños




No, no voy a hablar de "tratamientos". 

Tampoco voy a hablar (hoy) de "maltratos" (grandes violencias, o abusos físicos, laborales o psíquicos). Esas conductas son tan despreciables que cualquier ser humano las rechaza (y si alguien no lo hace, es que no es humano, aunque lo parezca...) y sólo de nombrarlas se me revuelven las tripas... Hubo quien recetaba a alguno de esos malnacidos atarse al cuello una rueda de molino...



Pero hoy hablaré del mal trato cotidiano. De esa extraña manera de dar a los niños un trato que no aceptaríamos como adultos. 


Hablo de: 

Pegar a un niño y luego decirle que no se pega
Mentir a un niño y luego enseñarle que no se miente

Obligar a un niño a dar sus cosas (sus caramelos, sus respuestas sobre si "tiene novio" o "de qué equipo es", un beso sonoro y sonrojante...) a un desconocido, mientras el adulto no lo hace
Regalar a un niño tantas cosas que no comprenda su verdadero valor...

Pedir a gritos un respeto que la conducta (de animal enfurecido) de quien lo pide no merece
Dejar impunes las faltas de respeto por parte de compañeros necios

Castigar sin dinero para educar en sobriedad, haciendo que desee con avidez cada céntimo
Darle gato por liebre, o juguetes y dinero por juegos y afecto

Juzgarle (premios, castigos) por un sistema académico en el que realmente no creemos nadie...
Desautorizar a los profesores en presencia de los alumnos

Mimar su autoestima de manera que se hinche sin control, como un globo

Minar su autoestima con excesivos controles, de manera que busque desesperadamente globos...

Silencios prolongados por parte de quienes deberían hablarles en su presencia

Gritos excesivos por parte de quienes deberían callar en su presencia

Destrozar con críticas la autoridad de cualquiera de los progenitores
Destrozar con críticas la autonomía de cualquiera de los progénitos (hijos)


Dejarle solo en la calle con desconocidos
Dejarle solo en internet con desconocidos

Dejarle que consuma cualquier sustancia antes de estar maduro para ello
Dejarle que consuma cualquier información en internet antes de estar maduro para ello

Darle comida de adultos antes de tiempo, sin procesarla
Darle información de adultos antes de tiempo, sin procesarla

Dejarle que conduzca un vehículo antes de saber conducir ese vehículo
Dejarle que navegue por internet antes de que sepa navegar por internet

Obligarle a hacer deberes absurdos (divisiones que ya sabe, listas de afluentes de ríos que no conoce porque nunca los ha visitado...)
Eximirle de deberes necesarios: jugar, estar con amigos, recoger la mesa, ordenar sus cosas, cultivar sus talentos no académicos, aprender historias del mundo en forma de películas o novelas, escuchar las historias familiares, reunirse con su familia extensa, rezar a quien recen sus padres...


Para quien, después de leer todo lo anterior, se pregunte cómo hay que educar, o tratar, a un niño, dejo el enlace a la entrada que hice al respecto


Alguno podrá pensar... vale, pero ¿y los Reyes Magos? ¿Y Papá Noel? ¿No les estamos mintiendo? No, hombre, les mentiríamos si no les trajesen lo que han pedido, pero el hecho es que se lo traen, ¿no?. 

Lo que hacemos es explicarles un pequeño milagro: que tres magos con camellos trepadores, o un señor de rojo con trineo volador, manejan toneladas de regalos a velocidad supersónica, un servicio postal milagroso, cámaras invisibles para ver cómo se porta cada niño y ganzúas multiuso, y llegan a millones de casas en una sola noche... (creo que a los seis años empecé a sospechar que eso no era posible, y mis sospechas se confirmaron cuando les pedí un disfraz de tigre y, de manera incomprensible en seres tan poderosos, "no les quedaba ninguno", y me trajeron el de Spiderman...

Pero lo hacemos, y lo contamos a nuestros hijos, para que entiendan algo cuya magnitud, por la edad de los niños, aún no saben valorar justamente: que miles de millones de padres del mundo, sea cual sea su credo, su afiliación política, su etnia, su condición económica o social, su estado civil, su estado de ánimo... se ponen de acuerdo una vez al año al menos en esto, en cumplir los sueños de sus hijos, generación tras generación, con el apoyo de todos los adultos del mundo, incluidos alcaldes que organizan cabalgatas, presentadores de telediario que guardan el secreto, y niños espabilados que se callan su hallazgo para no quitar ese brillo de magia en los ojos de sus hermanos más pequeños, o de sus "reyes magos" domésticos...







 Eso sí es un GRAN milagro.